Bienvenido a nuestro sitio - Elena Farah - Eduardo Medina - www.Farah-Medina.com
Nuestros perfiles - Filosofia de la web - Contactese con nosotros: info@farah-medina.com - Libros de Autores

Menú
Buscar
¿Quién está en línea?
2 usuario(s) en línea (2 usuario(s) navegando Artículos)

Miembros: 0
Invitados: 2

más ....
Educacion y Salud Mental - VIOLENCIA Y BARRAS BRAVAS - Violencia - Artículos
Violencia : VIOLENCIA Y BARRAS BRAVAS
Enviado por DrMedina el 23-03-10 / 17:46 (1112 Lecturas) Artículos del mismo redactor

A raíz de los desmanes, y hasta homicidios provocados por el accionar de las denominadas “barras bravas” es que...
PARA CONTINUAR HAGA CLIK EN LEER MAS...

decidí expresar mi opinión. Comenzaré definiendo significados como hinchada, término utilizado para referirse al grupo organizado compuesto por aficionados (hinchas) de un determinado deporte, simpatizantes o parciales a un equipo o cuadro, jugador o deportista. Su acción se identifica por la moda de cánticos de aliento y en el soporte de danzarines y bailes. El término “barra brava” se utiliza para distinguir a aquellos grupos organizados dentro de la hinchada de un club, una masa imprecisa y variable, y que desempeñan diversas funciones institucionales, separadamente de tener, como propia, el ser productores de diversos acontecimientos violentos dentro y fuera del estadio, muy a menudo con el empleo de armas blancas y de fuego, despliegue pirotécnico y cánticos (cantitos) usados durante el desarrollo de los partidos. Las "barras bravas" se han transformado en un problema social, muchos jóvenes enmarañan lo que es deporte con actos bárbaros o delincuenciales; el auténtico hincha concurre a los encuentros futbolísticos para recrearse de un buen entretenimiento y animar a su equipo preferido. En cambio las barras brotan de una subcultura juvenil, en donde lo que se busca es la pertenencia a un grupo determinado que compartan los mismos gustos. En nuestro país las barras mal llamadas "bravas" son conformadas por jóvenes entre los 13 y 26 años, ya que son muy recientes. En otros países, en las barras bravas hay personas de 50 y más años, ya que es una tradición más arraigada y el fanatismo es mayor. En la historia de las barras bravas, se la ha relacionado con el alcohol y las drogas, aunque no siempre es así ya que si miramos la sociedad actual en realidad encontramos que la juventud, en general, se relaciona con esas dos variables. Podemos encontrar como algunas causas, un rencor y rabia reprimido de los hinchas, los que suelen presentar una contexto social en donde un núcleo familiar violento genera más violencia, o factores económicos que concibe que el hincha alivie sus problemas en un estadio de fútbol, y lo principal: una total carencia de educación en el comportamiento. Los términos pensamientos, sentimientos y comportamientos incluyen todas las variables psicológicas que se pueden medir en un ser humano. Una de las características de las barras bravas es la agudización del nivel de violencia, llegando muchas veces a la muerte de alguno de los involucrados. Un experimento de Albert Bandura, demostró cómo la agresión es aprendida por la imitación. Este fue uno de los primeros estudios (de muchos) demostrando como la exposición a violencia por los medios de comunicación dirige al comportamiento agresivo en observadores. Si el fútbol es una de las expresiones privilegiadas de nuestra práctica social en Argentina, el reciente brutal asesinato del hincha de Newells en Rosario, exige analizar qué despropósito se sacude tras el demencial conflicto que enfrenta a dos bandos de una misma hinchada. Por lo pronto, al analizar esta violencia que germina acorde a una lógica que rebasa toda perspectiva y precaución, transgrede los poderes establecidos e inclusive coacciona con fagocitar al espectáculo del cual se alimenta, lo primero que aparece es la “decadencia de las divisas”. En efecto, ya no se trata de una provocación entre hinchadas rivales. Ahora son los “hijos de un mismo padre (club)” quienes transgreden el compromiso de convivencia y mutuo respeto que ordena la vida de la camarilla y asegura su permanencia. Hoy el fútbol es el significante predilecto que corre el velo a una efectiva estructura de fragmentación social. Porque lo que se agita en este conflicto es un avidez de gozo cuyo exceso se reproduce en sintonía a la encerrona que caracteriza a estas bandas. Cuando digo que el conflicto de las barras bravas revela “la decadencia de las divisas”, estoy diciendo que las caracterizaciones que Freud había disipado en su Psicología de las Masas, para manifestar el modo en que un grupo se relaciona en torno al amor por el líder, ya no responden a esta subjetividad emergente. No hay amor ni lucha por una causa en la barra brava. Desde el punto de vista de los grupos humanos, pueden ser considerados unidades de análisis en tanto poseen identidad propia, ya que las personas actúan distinto cuando están en grupo de cuando están solas. Entonces, los grupos humanos pueden ser analizados como un punto intermedio entre lo social-despersonalizado y lo individual-particular, es decir, en un nivel de análisis propiamente grupal, distinto del individual y del social. La conformidad es la forma más común y omnipresente de la influencia social. Generalmente se define como la tendencia de actuar o pensar como otros miembros de un grupo. Un concepto importante en esta área es la des-individuación, un estado reducido de conocimiento de uno mismo que puede ser causado por sentimientos de “anonimidad”. La des-individuación es asociada con el comportamiento inhibido y a veces peligroso, siendo la violencia una expresión. Al igual que las “maras” de Centroamérica, estas bandas vehiculizan la violencia propia del cuerpo social fragmentado. Esto socialmente tenemos que asumirlo.
DR EDUARDO MEDINA BISIACH

Valoración: 0.00 (0 votos) - Valorar artículo -
Versión imprimible Enviar a un amigo Crea un documento PDF con el artículo
Ingreso
Recomiéndenos


Eduardo Medina - eduardo@farah-medina.com.ar
Elena Farah - elena@farah-medina.com.ar
Diseñado por Martin Pardina - TechBox
Powered by Xoops Argentina