Bienvenido a nuestro sitio - Elena Farah - Eduardo Medina - www.Farah-Medina.com
Nuestros perfiles - Filosofia de la web - Contactese con nosotros: info@farah-medina.com - Libros de Autores

Menú
Buscar
¿Quién está en línea?
1 usuario(s) en línea (1 usuario(s) navegando Artículos)

Miembros: 0
Invitados: 1

más ....
Educacion y Salud Mental - RELACIONES PATERNO-FILIALES DAÑINAS - Salud Mental - Artículos
Salud Mental : RELACIONES PATERNO-FILIALES DAÑINAS
Enviado por DrMedina el 09-11-09 / 15:40 (2295 Lecturas) Artículos del mismo redactor

Es incuestionable que no hay padres perfectos y lamentarse de sus fallas, sean o no existentes, usualmente es...
PARA CONTINUAR HACER CLIK EN LEER MAS...

inoperante. Sin embargo, de existir las mismas pueden a menudo producir conflictos entre padres e hijos. Hay excelentes padres que cumplen con sus funciones definidas, pero que incomprensiblemente (a priori), desarrolla en el seno familiar un hijo con problemas, o por el contrario, existen hijos tolerables y sin grandes conflictos, pero que tienen la desdicha de tener padres evidentemente "tóxicos"(del término griego toxikon: veneno). Y aquí quiero hacer una afirmación, al hablar de tóxico me estoy refiriendo a lo que produce daño, y no solo a través de sustancias químicas como el veneno; metafóricamente, a veces puesto en boca de algunos padres frases como “me estás envenenando la vida con tu modo de comportarte”. Todos los días enfrentamos situaciones que pueden crearnos algún malestar, porque somos seres humanos sensibles. Pero si este malestar se extiende en el tiempo, entonces puede transformarse en displacer, y en angustia, sino tienes conciencia de cual es la causa, comienza a transformarse en una “emoción tóxica”, a “envenenarte”, pues al somatizarla, es decir al expresarla con el cuerpo éste comienza a debilitarse o disminuir su vitalidad, como si realmente se estuviera envenenando con emociones displacenteras. Y comienza a influir en el ambiente, sobre todo en las relaciones interpersonales, incluida la familia. Interiormente siente una insatisfacción permanente que hace que no puedan gozar cualquier momento placentero, pues siempre le antecederá la palabra “casi”, como: casi llego, casi termino, etc. Todas estas situaciones repercuten en el entorno, y son esas emociones tóxicas que dañan, no solo a quien la padece sino también al contexto. Por lo cual verificamos que hay padres que proyectan su toxicidad hacia sus hijos, son "tóxicos" para sus hijos.
Los psicoterapeutas debemos tratar a ciertos jóvenes o ya adultos, que nos lleguen a la consulta y que descubramos que tienen o tuvieron padres "tóxicos". Muy a menudo intentamos modificar ese tipo de relación que continua en la actualidad, o que está ligada a relaciones pretéritas, pero que fueron incorporadas o introyectadas en su ser a través del proceso de desarrollo, porque se produjeron durante el desarrollo emocional temprano, quedando registradas como huellas en la memoria.
Tenemos que asumir la idea que no todos los padres están predispuestos a amar a sus hijos de manera incondicional. No siempre esto es exacto. Hay excepciones incluso puede haber padres abusivos en ocasiones, pero no dejan de ser afectuosos, por eso tenemos que tener extremo cuidado en intentar fragmentar un vínculo, si esto es imprescindible debería ser una decisión excepcional. Los pacientes mismos deberían tomar una decisión para protegerse, pero sin brindarles un consejo directo a tal fin.
Las investigaciones sobre vínculos prematuros paterno-filiales, tanto en humanos como en animales superiores, muestra que estamos muy ligados a los lazos afectivos incluso a aquellos que, objetivamente no son del todo compasivos para nosotros.
También sabemos que un trauma infantil prolongado puede volverse "tóxico" injuriando al cerebro con alteraciones, en principio funcionales para transformarse luego en orgánicas. Lo interesante es que en los adultos se conserva la habilidad de reorganizar sus cerebros con nuevas experiencias, incluidas la terapia y la medicación psicotrópica. Es lo que llamamos plasticidad cerebral: “el cerebro se modifica adecuándose a los hechos significativos del entorno”. Esta plasticidad puede ser positiva para lograr alternativas de reparación en lesiones adquiridas con anterioridad, como por ejemplo en el estrés prolongado, que está demostrado puede matar las células nerviosas del hipocampo, el área cerebral más importante para la memoria. El buen dato es que los adultos pueden desarrollar nuevas neuronas (células nerviosas) en esta área en el curso del desarrollo normal. También los antidepresivos estimulan el proceso de nuevas células en el hipocampo. No estoy exagerando entonces cuando expongo, que tener padres "tóxicos" puede ser pernicioso para el cerebro de un niño, y por ende perturbar el normal desarrollo de sus sentimientos y cognición. Pero, como adelantamos, ese deterioro no forzosamente tiene que quedar como un estigma para toda la vida. Si bien no podemos borrar la biografía con la psicoterapia, sí podemos auxiliar a “reparar” el cerebro y la psiquis al crear nuevas vías de comunicación nerviosa, reduciendo el impacto de un estimulo estresante. En ocasiones, aunque suene incuestionable, esa tarea psicoterapéutica o psicofarmacológica, puede significar el retiro de la acción nefasta de un padre "tóxico".
“No hay nada malo en expresar nuestro dolor, pero si nos aferramos a él se convierte en un castigo que nos imponemos a nosotros mismos (Elizabeth Kruber)

DR EDUARDO MEDINA BISIACH


Valoración: 4.00 (1 voto) - Valorar artículo -
Versión imprimible Enviar a un amigo Crea un documento PDF con el artículo
Ingreso
Recomiéndenos


Eduardo Medina - eduardo@farah-medina.com.ar
Elena Farah - elena@farah-medina.com.ar
Diseñado por Martin Pardina - TechBox
Powered by Xoops Argentina