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Salud Mental : ¿A QUIEN QUIERE PERTURBAR EL ADOLESCENTE CON SUS TRASTORNOS?
Enviado por DrMedina el 09-11-09 / 15:33 (821 Lecturas) Artículos del mismo redactor

Voy a exponer algunas de las variables socioculturales que podrían ser consideradas como las de mayor notabilidad...
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en la vida adolescente para volverlo más vulnerable al surgimiento de trastornos propios. Vale por el nuevo código de espectáculos públicos.
A-La inseguridad económica familiar junto con su pauperización, debido a una inflación constante que lleva a una disminución del poder adquisitivo. Consecuencia: una imposibilidad para mantener su usual horizonte de gastos; entonces se tiende a acrecentar la cantidad de horas laborales con el riesgo de un mayor desapego familiar. Los padres permanecen menos tiempo en relación con sus hijos; resignando el cuidado a otras personas o instituciones que suplirían la función parental. Estos no comparten los mismos códigos familiares, aproximándose a una especie de “transculturación”.
B-Ética de lo Material: Hay una hiper jerarquización de los valores concretos, en menoscabo de los valores abstractos-espirituales como la verdad, la justicia, el respeto la solidaridad y la consideración por el otro. Al identificarse con esos valores los jóvenes realizan su entrada a dicha cultura. Hay como un culto a los valores materiales, creando el sueño que así se logra el éxito y el poder sobre el semejante: “si se tiene; se es”, pendiendo de esto su pertenencia social. Se exalta los valores de la inmediatez, el individualismo y el oportunismo, es más valorado ser “piola” que inteligente, para mantenerse en un medio cada vez más hostil. Es como una pérdida de la creencia en la existencia de valores éticos, morales, familiares y religiosos y trans-generacionales. Factores que funcionaban como “protectores”, o “unificadores” o “aglutinantes”.
C-Temor por la Seguridad Personal: La cual puede conducir a la idea en la que cualquiera puede ser un potencial provocador, formando un estado de inestabilidad / inseguridad; expresión que remite al rebrote de violencia social, Este asomo de intranquilidad, los traslada a efectuar una sucesión de medidas como aprender determinadas actividades físicas: judo, taekwondo, etc.; fantaseando como se defenderían de cualquier agresión callejera u hogareña y de cómo su familia se va atrincherando en su domicilio, tomando diversas medidas de seguridad.
D-Cultura Shopping: Existiría una elevada tendencia a la frustración con incapacidad de obtener satisfacciones plenas de sentido del medio circundante, ocultándose así espacios carentes de toda significación que dejan abiertas incógnitas, frente a los cuales no surge una respuesta de tipo existencial-vivencial. Refuerza esta sintomatología, el influjo de los medios masivos de comunicación; generando en el imaginario del adolescente la fantasía del poseer–ser. La intensidad, simultaneidad y secuenciación paradójica de la información, promueven la fragmentación del psiquismo. No permiten la instauración de un adecuado espacio de reflexión individual. Mi preocupación se focaliza en este punto, ya que es de trascendencia en el cruce complejo que subyace a la aparición de los trastornos adolescentes. ¿Qué sería lo esperado si esto no es respetado por hallarse inmersos en estos tiempos que atravesamos?: ineludiblemente el rumbo, viéndose obligados a sobre–adecuarse para poder así perdurar. Sobrevivirán si se someten, pero a expensas de pagar un alto tributo: la pérdida de su verdadera identidad. Esto podría ser una de las definiciones estimables de esa “sensación sin–sentido”, de insignificancia, de terror a la muerte por la carencia de proyectos y por vivir una práctica vital que les es ajena. Una sensación de vacío que tratan de atenuar a través de sustitutos ajenos tomándolos como propios. Y es precisamente allí donde se posicionan los síntomas como una forma de lamento o demanda a los adultos; ya que es a ellos a quienes se les reclama que no los siguen en este atormentado proceso de desarrollo. Es que los adultos también se hallan sumidos en una situación similar; con la dificultosa discrepancia de que, en los jóvenes, su psiquismo se halla en vías de estructuración, en cambio en los adultos deben realizar una reformulación de sus estructuras psíquicas que involucra pérdidas y por ende, duelos a construir. Se produce la paradoja de que los adultos “precisan ser sostenidos cuando su función como padres, es la de sustentar a sus hijos”.
Uno de los objetivos del tratamiento psicoterapéutico es tratar de construir con el adolescente un proyecto vital con proyección a futuro y, sobre todo, que lo diferencie del “deseo-mandato parental”, re-significando un sentido a su vida. Se puede presuponer, en base a lo observable, que el adolescente (16-17 años) carga con lo que se encuentra no siempre advertido desde el imaginario social, y es puesto en acto por el mismo. Consideramos que la dificultad que presenta el adolescente para irse e independizarse de la familia, en las condiciones imperantes descriptas al comienzo, el síntoma estaría brindando un “beneficio” de tipo secundario: retrasar dicha salida y así, prorrogar la entrada en el mundo de los adultos. “No hay tiempo para pensar en el hijo, en la noche, en el alma. Se va entero en dedicarlo a temer a dónde carajo va esto. Falencia, inconciencia y violencia empujan al barco contra las rocas” (E. Peicovich)

DR. EDUARDO MEDINA BISIACH

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