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Educacion y Salud Mental - EMOCIONES POSITIVAS vs EMOCIONES NEGATIVAS - Salud Mental - Artículos
Salud Mental : EMOCIONES POSITIVAS vs EMOCIONES NEGATIVAS
Enviado por DrMedina el 22-12-08 / 21:56 (458 Lecturas) Artículos del mismo redactor

Es evidente lo poco que la gente sabe sobre los afectos y, si miramos a nuestro alrededor, veremos lo elemental que...

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son en las diferentes relaciones vinculares que establecemos. Después de reflexionar sobre emociones y sentimientos, sobre todo en estos tiempos de festividades, puedo llegar a considerar que estamos todavía en una especie de desolación de conocimientos, aunque no tanto como hace diez años. Creo que el hecho de que sepamos muchísimo más hoy en día sobre la biología de las células nerviosas vinculadas con las emociones y los sentimientos, los especialistas nos situamos en una posición diferente. Intentemos distinguir la fase de la emoción de la fase del sentimiento. Cuando uno experimenta una emoción, por ejemplo el miedo, ese estímulo tiene la capacidad de desencadenar una reacción automática, que inicia en el cerebro para luego reflejarse en el cuerpo. Se produce entonces la posibilidad de que esa reacción se acompañe con varias ideas relacionadas con la misma y con el objeto que la ha causado. Cuando percibimos todo eso, es cuando se transforma en un sentimiento. Por ejemplo: alguien ha gritado, eso nos alerta, entonces la frecuencia cardiaca y nuestro cuerpo cambian pensamos que hay peligro, podemos o bien quedarnos quietos y prestar mucha atención, o bien salir corriendo. Y todo este conjunto, el estímulo que lo ha generado, la reacción en el cuerpo y las ideas que acompañan esa reacción es lo que constituye el sentimiento. Sentir es percibir todo esto, y por eso vuelve a situarse en la fase mental. De modo que todo principia en el exterior, nos modifica porque así lo determina el cerebro, altera el organismo y entonces lo percibimos. Estoy afirmando que las emociones pertenecen al cuerpo y los sentimientos a la mente. Cuando tienes miedo se perturba el funcionamiento normal de todo el organismo, se crea conflicto porque aparece un desequilibrio de la armonía mente-cuerpo-contexto. Se percibe que algo no va bien y que es disfuncional. En esencia, hay que destacar la importancia del equilibrio psico-físico-contextual que significa poner en práctica los mejores sentimientos, que se relacionan con lo armónico, con lo bello. Creo que significa mayor calidad de vida, o sea más salud. Como estamos viendo existe cierto grado de relación entre sentimientos, armonía, belleza y salud.
El problema al que nos enfrentamos ahora es tener la habilidad suficiente para trasladar estos conocimientos científicos a la gente, a nuestra comunidad. Creo ineludible que los políticos y educadores lleguen a entender la importancia de los conocimientos sobre la emoción y el sentimiento, porque muchas de las reacciones que consideramos tan enfermas en nuestra sociedad, tienen que ver con las “emociones sociales”. Y con la facilidad con la que se desencadenan pueden conducir a un conflicto social. El ejemplo típico fue el reciente conflicto gobierno-campo, armado sobre bases emocionales distorsionadas, sobre todo oficiales. Estoy diciendo que primero hay que comprender las emociones sociales para luego poder comprender un conflicto social.
Por otro lado voy a desplegar, coincidiendo con Antonio Damasio Prof. de la Univ. de California, una idea que tenía el filósofo portugués Spinoza del siglo XVII, quien decía que para contrarrestar una emoción negativa, hay que tener una emoción positiva todavía más fuerte que la neutralice. Y esto es un concepto innovador, porque en el pasado se creía que las emociones debían reprimirse. Debemos darnos cuenta de que las emociones vienen con todo tipo de “sabores”: hay emociones buenas y emociones malas. Y, de hecho, podríamos decir que el objetivo de una buena educación para los niños y los adolescentes, e incluso para los adultos, es organizar las emociones de tal modo que se puedan cultivar “condimentando” las mejores y eliminando las peores, porque como seres humanos tenemos ambos tipos. Tenemos una capacidad positiva fantástica, pero también somos capaces de hacer cosas terribles. Somos capaces de torturar o matar a alguien. Y esto significa un cambio radical en la manera de pensar y de educar a los jóvenes. No les diremos que se olviden de las emociones negativas, sino que en realidad les diremos que también hay emociones positivas, que hay que conocerlas y esgrimirlas para combatir en contra de las emociones incorrectas. Podemos ilustrarlo, por ejemplo con una emoción como la compasión que es muy positiva, habría que fortalecerla para que suceda más a menudo respecto a los que sufren. Pero somos muy torpes a la hora de proyectar sentimientos. Los sobre-estimamos o los sub-estimamos. Estoy de acuerdo con que es muy fácil a veces dejarnos engañar por esos sentimientos. Está muy bien tener una emoción positiva sobre muchas cosas pero, en ocasiones están exacerbadas, sobre todo en situaciones de atracción sexual y amor, pueden enturbiar el juicio y ya no percibes tan bien. Pero incluso así, puedes aprender. Creo que no es motivo de desesperación, sino de incluir la reflexión como reguladora.
DR EDUARDO MEDINA BISIACH

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