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Salud Mental : DEPRESIÒN DIFERENCIA ENTRE LO ESPERADO Y LO EXPERIMENTADO
Enviado por DrMedina el 10-11-08 / 18:39 (463 Lecturas) Artículos del mismo redactor

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sin pertenencia, dentro de las numerosas afecciones mentales y orgánicas que sobrellevan los seres humanos. Por ejemplo, voy a intentar ligar las depresiones con los circuitos del dolor lo más didácticamente posible. Ambos síntomas marchan de la mano frecuentemente. El 66 % de las personas que sufren depresión soportan además dolores crónicos o repetidos, mientras que entre el 30% y el 60% de los pacientes con dolencias crónicas presenta síntomas de depresión. Y esta cuasi aseveración, según se ha descubierto en un estudio reciente, se correlaciona en el Sistema Nervioso Central donde ocurre una alteración de la respuesta cerebral ante estímulos dolorosos. Con esto estoy queriendo decir, que ante un paciente con alteraciones del humor, no hay que limitarse a ese solo aspecto, sino considerar que se “impregna tòxicamente” todo su organismo con respuestas distorsionadas. Estoy diciendo que las experiencias emocionales no se hallarían como las únicas que los enfermos de depresión operan de forma inadecuada; sino que también lo físico se desvirtúa en las personas con depresión. Esto reafirma la firme convicción de la honestidad con que debemos abordar a las personas que nos consultan, simple o complejamente, debemos pensarlas como un todo, como integridad humana. Muchos especialistas nos adentramos en nuestra especialidad, llegamos a ser probos en dicha elección, pero debemos pensar que corremos el riesgo de olvidarnos del resto de ese ser humano. De seguir actuando así, lentamente nos estaremos transformando, al decir de Edgar Morin, en “los nuevos bárbaros del siglo XXI”. Como adelanté, voy a abordar los trastornos de la percepción del dolor, que vemos asociados comúnmente entre las personas deprimidas, y que "contribuyen significativamente a un peor manejo y a un aumento de los costos y tiempo de recuperación en el tratamiento de la depresión mayor (llamada melancolía)". Por este motivo, es importante entender los posibles mecanismos neurobiológicos (que tiene el cerebro) comunes a ambos fenómenos patológicos. El estudio involucró a treinta jóvenes, la mitad sanos y la otra mitad deprimidos-sin tratamiento, colaboradores del ensayo que intentaba concebir su actividad cerebral, antes y durante la aplicación sobre el brazo de dos estímulos (en este caso de calor), uno de ellos doloroso y el otro no. El calor denominado doloroso alcanzó los 46,9 ºC mientras que el templado era de 38,9 º C. Durante el estudio, los participantes sabían el tipo de estímulo que iban a recibir, ya que justo antes de hacerlo veían en una pantalla una figura de color rojo (que asociaban al dolor) o verde. De esta forma, los investigadores no sólo observaban su reacción ante el dolor, sino también cómo se preparaban para recibirlo. Durante todo el proceso, su cerebro era observado mediante RMN (Resonancia Magnética Nuclear), un estudio de imágenes moderna que nos permite visualizar al cerebro claramente.
A pesar de que todos habían otorgado puntuaciones similares al dolor que les había provocado el calor, algo no funcionaba correctamente en el cerebro de las personas con depresión. Durante la fase de anticipación, ciertas áreas cerebrales presentaban una actividad inusitadamente alta, que parece indicar una mayor respuesta afectiva a ese estímulo incluso antes de que se produzca. Esto concuerda, afirman los autores, “con el estado de hiper-vigilancia frente a posibles hechos negativos así como con una gran sensación de impotencia, características ambas de esta patología”. Al mismo tiempo este estado de alerta ante un dolor, que perciben igual de intenso que las demás personas, sugiere que la diferencia entre lo esperado y lo experimentado por el cuerpo es mayor en los pacientes con depresión. Es decir, que el proceso de percepción de lo que sucede en nuestro cuerpo está alterado. Esto nos está indicando que los canales de las percepciones al dolor no funcionan correctamente, o lo que es lo mismo, que las zonas responsables de la modulación del dolor están "inadaptadas", según los autores. Este estudio supone una primera “fotografía” del cerebro de las personas con depresión, pero "serán necesarios otros que examinen directamente si la respuesta mal adaptada al dolor se debe: a la percepción emocional del dolor ante un estímulo no doloroso, a un fallo de control, a la falta de capacidad de recuperación u de obtención de energía positiva”. Debemos mejorar nuestro conocimiento sobre estas patologías.
Para terminar una semblanza: Cuando uno descubre no sólo la multiplicidad de relaciones que se establecen entre nosotros, el paciente y el medio que rodea a ambos, y tomamos conciencia de nuestro papel regidor para modificar u orientar esas relaciones a favor del paciente y de sí mismo, diría entonces que marchamos profesionalmente por el camino apropiado.
DR EDUARDO MEDINA BISIACH

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