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Salud Mental : LA MOVILIDAD ADOLESCENTE Y LA SENSACIÓN DE VITALIDAD
Enviado por DrMedina el 09-09-08 / 15:06 (419 Lecturas) Artículos del mismo redactor

Al referirnos al tema “adolescencia” nos estamos dirigiendo al enmarañado melodrama de recorrer desde una etapa a otra de la vida muy...

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diferente una de otra. Es en ese período donde la persona pasa de la vida familiar a una existencia cultural. El ser hace su pasaje a la cultura social desde la cultura de la naturaleza. Aquel que fuera un individuo sumiso y éticamente “sometido” a las figuras parentales, intenta transformarse en un adulto protector y dador, y será la guía de las generaciones que le seguirán.
Toda ocasión social en que una nueva generación adolescente se anima a tomar las bridas del orden social, trae una idónea serie de nuevas formas de esperanzas y posibilidades de cambio. Aunque parezcan sorprenderse los adolescentes, como también sus padres o educadores, estos jóvenes son patéticamente: dispuestos, sensibles, apasionados, impetuosos, excesivamente sexualizados y altamente ególatras (narcisistas); son legítimamente insaciables de lo que representa una ética moral: encontramos siempre en sus discursos cuestiones de injusticia, “careteo”, falsedad, la verdad, etc. Pero por sobre todo hay continuos cuestionamientos; sería como que su búsqueda se sustenta en alcanzar el dominio o control en el mundo en el que viven. Y, como paradoja y en forma simultánea, permanecer honestos a los valores e ideales de este mundo al cual cuestionan. Es importante recalcar que esta etapa se caracteriza por ser activa, con una continua des-construcción, construcción y reconstrucción de esos valores y creencias.
El adolescente podría equipararse a un campo de batalla en donde, el pasado y el futuro lidian el dominio sobre la nueva mentalidad adulta que está por suceder.
Esta batalla librada en la intimidad del adolescente pareciera representar una amenaza a la generación adulta del presente, la cual “esgrime las más diversas armas” contra el adolescente: desde la guerra declarada y la represión, hasta armas menos evidentes, pero no por ello ineficaces como ser, la negación, la trivialización y la apropiación de los aspectos juveniles. Al despedirse de su infancia, el adolescente del presente que comienza a emerger, debe comenzar a tomar decisiones, al principio en forma inconsciente y luego consciente, respecto de que y cuales de sus aspectos de tiempos pasados, les dará trayectoria hacia su futuro. Estas decisiones tramiten su “timing” a veces prolongado en demasía. Durante ese tiempo que dura el proceso adolescente, se producen avances y retrocesos.
Es importante realzar que la adolescencia presenta trances emocionales agudos.
Se produce la disputa paradójica entre el eterno deseo humano de ligarse a tiempos pasados en contraste, con el deseo intenso de inscribirse en lo futuro.(“mito del eterno retorno”)
El propósito del adolescente, no es dar de baja el pasado. Surge el deseo de historización del joven que necesita crear “un anclaje” como matriz para su personalidad. Lo que presupone no despegarse de ciertos aspectos, los cuales son necesarios renunciar o re-fundar para acceder a su futuro como adulto con todas sus capacidades sexuales y socio-éticos.
Trataré brevemente de hacer mención a las tareas que debe realizar un adolescente, que más allá de las variaciones individuales y socio-culturales presentarían ciertos puntos de inflexión universales, que ocurren de manera superpuesta o simultánea: a) construir una nueva imagen corporal y una nueva representación del sí mismo; a partir de los importantes cambios biológicos registrados. b) elaborar una identidad sexual y personal, definidas.
c) establecer vínculos amistosos y sociales adecuados, lo que incluye su integración a diversos grupos de pertenencia. d) Integrarse en la comunidad adolescente, que les pertenece, y de este modo aprender diversos roles; que lo van preparando para su ingreso al mundo de los adultos.

Cabe destacar, que cada una de las ocupaciones enunciadas en los ítems previos, pueden ser muy complejos y difíciles de realizar para nuestro sujeto adolescente.
Como cada una de ellas, no como las presentamos fragmentadas sino que se presentan en forma simultáneamente e integradas; por eso pueden llegar a resultarles angustiosas.
Recorrerlas, muchas veces depende de ese camino que presupone un cierto aprendizaje en base a aciertos /desaciertos, con el consecuente aprendizaje de la tolerancia a la frustración.
Todo esto soporta en sí mismo, la cuestión de cierta vulnerabilidad y sensibilidad, donde se encuentran expuestos a la aprobación / desaprobación del mundo adulto, ante el cual reaccionan, pero a su vez están atento a su aprobación o no.
Es que nosotros, los seres vivos, “somos como las olas cuya inmovilidad es el no ser. A causa de esta falta de descanso estamos vivos” (Kalím)

LIC ELENA FARAH
DR MEDINA BISIACH

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