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Educacion y Salud Mental - APORTES PARA UNA DOBLE ESCOLARIDAD INTELIGENTE... - Actualizacion Docente - Artículos
Actualizacion Docente : APORTES PARA UNA DOBLE ESCOLARIDAD INTELIGENTE...
Enviado por LicFarah el 02-06-08 / 8:35 (402 Lecturas) Artículos del mismo redactor

PROPUESTA PARA UNA DOBLE ESCOLARIDAD INTELIGENTE
Ante la preocupación y situación en que se encuentran hoy las instituciones educativas, acerca de la anomia y falta de respeto al docente, con agresiones verbales y hasta físicas a los mismos, incluyo además de alumnos-profesores la de los padres a docentes, maltrato ...

entre pares, etc., justifica el transmitir y describir algunos conceptos y pensamientos para el abordaje de esta problemática hoy mas explícita y recurrente. Nos preguntamos:
¿Qué hacemos? y ¿Quién lo tiene que hacer? Uno de los ejes de análisis nos lleva a replantear ¿Cual es la función del docente en esta sobre-modernidad?
Entendemos, que hoy hay que construir un nuevo rol docente, sobre la base de ampliar la densidad cultural, es decir, actualizarse en forma permanente y adiestrarse en la transmisión de habilidades o saberes sociales, ampliando y mejorando el marco de convivencia, atemperando así las acciones violentas no solo en el ámbito escolar, sino también en todos los espacios donde se construye día a día la convivencia y el aprender a hacer y ser.
En la práctica no solo se trata de manejar o controlar la disciplina, sino de administrar la convivencia o, a lo sumo la convivencia y la disciplina, pero nunca esta última solamente. Ya sabemos que la convivencia, como la paz, se comienza siempre y no termina nunca, vivenciando la con-vivencia y construyendo nuevos espacios de comprensión. Quizás esos “espacios de comprensión” se construyan a partir de los “espacios de in-comprensión” como es la violencia. Ya en la edad media el maestro convivía con sus discípulos, participando gradual e integralmente el aprendiz en la construcción de los modelos sociales y colectivos que iban gestando. El aprendiz recibía un saber no fragmentado de la vida, no se separaba los saberes de la escuela con los saberes de la vida, lo que eso le permitía construir normas de convivencia comunitarias, permitiendo ampliar la sabiduría del taller hacia su hogar y a su vida familiar. Cabe toda esta introducción para exponer nuestras ideas con respecto a las preguntas enunciadas al comienzo.
Debemos tratar de cambiar desde abajo y desde arriba los postulados de una cultura enamorada de la agresión y la maldad, basada en el in-mediatismo y con aparente carencia de preocupación o interés por el futuro. Y ciertamente, no pensemos que éste es sólo un problema local. La violencia ejerce su fascinación y su influjo, usando mil máscaras y, por ello, nuestra responsabilidad como profesionales de la educación es enorme.
Creemos que una doble escolaridad inteligente daría oportunidad a la institución educativa, y por ende al docente, de tener una visión global del alumno, de guiar al compartir sus actividades, vivenciar su reacción y comportamiento ante diferentes problemáticas, analizar mutuamente la posición adoptada para resolver los conflictos de la interrelación con sus pares y con docentes; allí sí el maestro puede emplear su sabiduría para las enseñanzas de pautas para resolver situaciones, para anticipar de esta manera actos violentos mediante el aprendizaje y la práctica en conjunto. Se deben extender estos modelos de gestión como es el prolongar la escolaridad, obteniendo de esta forma un doble turno planificado que si bien hoy se aplican con el fin de resarcir la pobreza, la desnutrición y “sacar de la calle” a los chicos, debemos cuidarnos que no termine esto en un ensanchamiento de la “banda ancha” cuantitativa del tiempo escolar, en detrimento de un estrechamiento de la educación logrando una “banda estrecha” en la calidad educativa; quedando estos espacios vacíos de enseñanzas, sin obtener habilidades sociales, que evitarían en el futuro respuestas violentas en el ámbito educativo y fuera de ellas. O sea una inteligencia ciega.
Concomitante y esencialmente se debe generar programas de participación familiar de educación en democracia y tolerancia. Estos programas tendrían que contener estrategias para aprender a escuchar, con paciencia que es la mejor manera de aprender, confrontar las ideas y sentimientos, respetar al que está hablando y pedir permiso para hablar, ceder el paso, escuchar un gracias, un permiso para entrar, etc.; son situaciones que no vemos incorporadas como hábitos sociales ni en adultos y por supuesto menos en los jóvenes. Lo que antes lo considerábamos como obvio, hoy ya dejó de serlo. Las prácticas y observaciones que hemos registrado nos lo demuestran día a día en varios alumnos, maestros, preceptores, empleados y demás personal de la comunidad educativa. Daría la impresión, a veces, que dichas personas quieren ser invisibles para luego aparecer demasiado visibles y molestas cuando a la situación puede sacarle algún beneficio. Estas son las violencias silenciosas que luego cuando una situación violenta se desencadena, carecen de las mínimas habilidades sociales para intentar desactivarla si uno es espectador, o poseer un mínimo de control emocional aprendido si uno es el protagonista. Este mayor tiempo en contacto de maestros y alumnos en esta nueva aldea global, traería como producto una posibilidad de enseñar un nuevo estilo de vida, creativo y transformador que generen hábitos y costumbres logrando un perfil del alumno crítico, reflexivo, solidario y democrático en esta sociedad cambiante. Todo este andamiaje nos permitirá afrontar de una manera diferente las situaciones de violencia.
A modo de cierre vaya aquí una anécdota de la tradición de los indios del noroeste, de Isabel Mansione en su libro “Las tensiones entre la formación y práctica docente”:
“...a orillas de otro río, un alfarero se retira en sus años tardíos. Se le nublan los ojos, las manos le tiemblan, ha llegado la hora del adiós. Entonces ocurre la ceremonia de la iniciación: el alfarero viejo ofrece la alfarero joven su mejor pieza. Así lo manda la tradición: el artista que se va entrega su obra maestra al artista que se inicia. Y el alfarero joven no guarda esa vasija perfecta para contemplarla y admirarla, sino que la estrella contra el suelo, la rompe en mil pedazos, los recoge y los incorpora a su arcilla”

LIC ELENA FARAH

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