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Educacion y Salud Mental - ADOLESCENCIA Y ALGO MAS... - Actualizacion Docente - Artículos
Actualizacion Docente : ADOLESCENCIA Y ALGO MAS...
Enviado por LicFarah el 06-05-08 / 14:49 (429 Lecturas) Artículos del mismo redactor

ACERCA DE LA ADOLESCENCIA
En la sociedad posmoderna, se asiste a la caída de los grandes relatos, que organizaban la racionalidad histórica moderna alrededor de proyectos políticos generacionales que eran marcas de época y aportaban sentido a los países. Actualmente el gran relato es el mercado que genera grandes desigualdades.


Las instituciones que funcionaban como vías de participación social o política han perdido poder de convocatoria, y frente a ellas los jóvenes muestran altos niveles de desconfianza y escepticismo sin que puedan ser concebidos como canales válidos de participación social. En este marco, los medios de comunicación audiovisual y la publicidad estimulan al consumo, a las marcas que operan como atributos identificatorios. La televisión se ha convertido en una de las principales fuente de experiencias e información para organizar su mundo y es el principal invitado a la mesa.
La crisis de valores e ideales, signos de violencia crecientes, falta de confianza en la justicia, falta de solidaridad, incentivo a la satisfacción inmediata y total, la cultura de vivir el momento junto a la escasez de oportunidades sociolaborales, son algunos de los hechos que propician un escepticismo generalizado.
Se pregunta Claude Olivestein, sociólogo francés, ¿Es siempre evidente la coincidencia del interés individual y el interés social.” Según el autor “el imaginario individual en el pasado tenía, aproximadamente, la misma longitud de onda que el imaginario social, mientras que en la actualidad se asiste a un apartamiento, cada vez más marcado, entre las metas reales y las metas simbólicas, donde las contradicciones sociales e imaginarias sacuden el estatuto de la institución familiar”. Actualmente existe un divorcio entre el interés social del adolescente y las herramientas que le provee la cultura para su objetivo.
Voy a aludir a la Lic. Marta Cittadini para la descripción de la adolescencia. Adolescente proviene de “adolescere”, que significa crecer. Es una construcción cultural, por lo tanto es un proceso dinámico de desarrollo evolutivo caracterizado por la particular configuración de cambios vitales de carácter biológico, psicológico y social.
La individuación y establecimiento de la identidad es el fenómeno nuclear de esta etapa.
De la dependencia e in-diferenciación infantil, el niño debe pasar al reconocimiento de si mismo como individuo, con continuidad en el tiempo y con ciertos caracteres propios que resultan, según Erikson, de la confluencia de dos vertientes: la que proviene del propio individuo o mundo interno, y la que procede del entorno o mundo externo que a la vez propone modelos de identificación. Durante la infancia, la obediencia y sometimiento a normas e ideales familiares, la contención de impulsos y la limitación de actuaciones era acompañada de protección y seguridad. Durante la adolescencia las normas sociales establecen expectativas y exigencias de independencia, libertad y competencia.
En esta etapa los adolescentes necesitan reexaminar su yo, física, social y emocionalmente ya que el auto-concepto infantil no resulta apropiado.
En la adolescencia se reactiva la energía sexual que permaneció latente durante la niñez. La manera mediante la que los adolescentes responden a esta urgencia es principalmente con la masturbación, ya que es un modo seguro de satisfacer los impulsos sexuales. En la adolescencia media es frecuente que existan respuestas sexuales y experimentación con distintos roles sexuales. Los cambios corporales y la madurez genital generan deseos prohibidos y la vida adulta le ofrece un abanico de posibilidades muchas veces conflictivas. En esta crisis de identidad se prestan mutuo apoyo entre los pares, por eso es importante el espíritu grupal.
Que el sentimiento de difusión del “yo” se supere, va a depender de las experiencias previas en su desarrollo con los otros significativos desde su nacimiento.
Este período se caracteriza por la elaboración del duelos por el cuerpo perdido, por los padres y objetos de la infancia y por los roles infantiles, pero además el adolescente no sólo es sujeto, sino objeto de duelo por parte de los padres que pierden a su hijo pequeño.
Las ansiedades que surgen en este proceso llevan al yo a recurrir a mecanismos defensivos primitivos, observando conductas basadas en la omnipotencia como la altanería, rebeldía, temeridad; en la idealización como el fanatismo o el culto al héroe, así como la negación o disociación.
Durante la adolescencia también se producen cambios a nivel del pensamiento. Es el momento donde empieza a existir un pensamiento lógico formal, el cual les permite pensar en ideas y no sólo en objetos reales (característico de la infancia). Este tipo de pensamiento permite al sujeto la capacidad de reflexionar. Las palabras y la acción son reemplazadas por el pensar. El intelectualismo es un mecanismo de defensa que el adolescente utiliza asiduamente, siendo normal que discuta ideas e ideologías con su grupo de pares, que es ahora su parámetro de referencia alejándose de los criterios paternos por las que hasta ahora se han regido.
Todo proceso de desarrollo puede conducir a estados momentáneos de confusión, por lo que para analizar una conducta adolescente es necesario ubicarla en un contexto de transición, cuyo objetivo apunta al logro de la identidad, la adquisición de roles sociales, la elección de objetos de amor y la jerarquización de las funciones del yo al servicio del crecimiento individual y comunitario.
Para que un hijo pueda separarse de sus objetos primordiales y encontrar otros objetos, es necesario que sus padres deseen que se independice, lo cual exige como condición que ellos mismos sean sujetos independientes, en particular de los propios progenitores.
A los trece años en el aspecto social, el individuo se siente perteneciente al grupo en mayor grado que en ningún otro momento de su vida; la vida social alcanza su máxima intensidad en "la pandilla". La pandilla se constituye de forma espontánea, sin intervención del adulto y se seleccionan los miembros conforme a los criterios o aspectos valorados de cada grupo, cuyo mayor o menor ajuste a esos criterios determinará la popularidad o impopularidad de los miembros. Este proceso de búsqueda deriva en la adquisición de una identidad "típica", aceptada y potenciada por el grupo social o al contrario, desviada de la "norma". El contexto familiar y el medio social en que se desenvuelva el adolescente determinarán en parte este proceso.
Con respecto a la imagen corporal en la adolescencia la norma de belleza está asociada con mayor popularidad y su carencia (o las creencias de su carencia) resultan perturbadoras.
El reconocimiento del propio cuerpo, la aceptación y el desarrollo deportivo del mismo, favorecen la autoestima y la seguridad del adolescente.
Temas como la familia, los estudios, el tiempo libre, la imagen, etc. van a estar profundamente mediatizados por la presión que el grupo ejerce.
A pesar de la relativa facilidad que un joven actual tiene para el acceso a algunas drogas, la mayoría es capaz de atravesar los años críticos de la adolescencia sin problemas de dependencia a las drogas, a pesar que muchos hayan experimentado o realizado consumos ocasionales. Existe sin embargo un grupo que desarrollará un patrón de abuso de una o varias drogas.
El entorno inmediato del adolescente genera una influencia directa sobre su conducta fundamentalmente en los cuatro niveles siguientes:
1- Características familiares: estructura familiar, calidad de la comunicación, alianzas, jerarquía intergeneracional, etc.
2- Características del medio escolar: nivel de integración escolar, interés por los estudios, relación del centro escolar con el alumno y con la familia, estilo educativo, normas de comportamiento en el aula, etc.
3- Relación con los pares:
La presión del grupo de amigos ejerce una influencia de primer orden, especialmente en una etapa de la vida como la adolescencia, en la que el joven busca normas y valores fuera del ámbito familiar en un intento de tomar la distancia que facilite su crecimiento. Esta influencia será mayor en la medida en que no se vea contrarrestada por relaciones familiares satisfactorias. En condiciones extremas de oposición a los padres o a otras figuras de autoridad, la atracción y el sentimiento de ser aceptado y comprendido por el grupo elevará el grado de identificación, pudiendo llegar a todo tipo de conductas delictivas grupales, entre las que se incluye la violencia o el consumo generalizado de drogas como norma grupal.
4- El entorno social
En la configuración de esta situación influyen desde factores urbanísticos hasta la accesibilidad a las diferentes drogas (bares, discotecas, lugares de tráfico ilícito), pasando por los recursos de la zona como equipamientos deportivos, centros culturales, asociaciones juveniles, etc., que supongan alternativas saludables, por ejemplo a la conducta del consumo de drogas.
La crisis vital de la adolescencia es en sí un factor de riesgo para el consumo de drogas, violencia, trasgresiones sociales, etc., no porque suponga en sí misma una alteración o patología, sino por las características que la acompañan, y que colocan al joven en una situación transitoria de mayor vulnerabilidad.
Esta fase del desarrollo coincide, por otra parte, con una mayor apertura hacia el mundo social y un menor control e influencia por parte de los agentes socializadores básicos, como son la familia y la escuela.


Factores personales de vulnerabilidad:
 Factores físicos, como la maduración precoz en las chicas o la maduración tardía en los chicos, que tienen una influencia directa sobre la autoestima, la construcción del sentimiento de identidad personal ó el rendimiento académico.
 Factores emocionales , relacionados con el momento evolutivo: imagen pobre de si mismo, actitud pasiva frente a la vida, baja tolerancia a la frustración, problemas con la búsqueda de identidad, alto nivel de ansiedad o depresión, sentimiento de alienación respecto a los otros, etc.
 Factores de personalidad, muchos de ellos comunes a los jóvenes con trastornos de conducta: rebeldía, impulsividad, desconfianza, agresividad, inmadurez, egocentrismo, inseguridad, gusto por el riesgo, etc.
 Factores cognitivos: bajas aspiraciones educativas, desinterés por el colegio, escasa habilidad para resolver problemas y para la toma de decisiones, baja capacidad de análisis y abstracción, etc.
Modelos de identificación
Los adolescentes y la población más joven están cambiando constantemente según la moda, bajo influencias o modelos derivados más de la imagen que del mundo de las ideas o valores.
Los signos que se observan al respecto son:
- Excesiva tendencia al pensamiento concreto y al lenguaje condensado.
- El tránsito de una cultura de la palabra a una mentalidad de la imagen.
- La trivalización de ciertos problemas o valores.
- La aparición de mensajes violentes supérfluos.
-Una nueva manera de adquirir los "valores" de la sociedad.
Ocio y tiempo libre:
Con respecto al tiempo libre y tiempo de ocio, en los días entre semana los jóvenes se dedican a actividades relacionadas con sus estudios o la práctica deportiva, y en casa escuchan música, ven televisión o video, o bien están con la PC (chateo, Internet, etc.)
Durante el fin de semana surge "la cultura de la noche”
En la última década se han generalizado determinadas pautas de ocio juvenil: la concentración en el fin de semana, el predominio de la noche sobre el día, y su asociación con determinados lugares. Además se han creado diversas culturas juveniles relacionadas con la diversión, el predominio de determinadas músicas, estilos o estéticas, la presión comercial hacia el consumo y la generación de grandes negocios con el ocio juvenil. Se ha planteado el rechazo de determinadas drogas o de formas de drogarse, a la vez que provoca la atracción hacia otras nuevas (anfetaminas, speed, etc) y casi se formaliza un cierto uso del cannabis (porro).
Los grupos musicales como fuente de identificación
Uno de los ingredientes básicos en la fiesta es la música. Además de afectar los sentidos, el alto volumen provoca la necesidad de tener que hablar alto, o lo que es mas serio: no hablar. Las anfetaminas aumentan la temperatura corporal lo que sumado a la transpiración del baile continuado, condicionan sequedad de garganta, sed, deseo de beber, y por lo tanto aumento de consumo de alcohol y drogas. Las organizaciones de las “maxi-fiestas” y de los encuentros con grupos musicales de dos o tres días de duración llevan implícito el uso de drogas para poder sostener el ritmo.
La música puede desempeñar un papel importante en la socialización y en la formación de la identidad del adolescente, y se ha convertido en un símbolo de su búsqueda de identidad y autonomía. Los adolescentes utilizan la música como refuerzo de identificación con su grupo de iguales, como vehículo de su rebeldía contra lo convencional, para ayudarles a establecer una identidad separada de la de sus padres o simplemente es usada para relajarse, entretenerse o evitar el sentimiento de soledad. Escuchar música y ver videos musicales son dos de las actividades más importantes relacionadas durante la adolescencia.
Muchos jóvenes escuchan música desde que se levantan hasta que se acuestan, e incluso muchos de ellos duermen con música. El impacto de la música rock de hoy en día va más allá de los textos, ritmos y sonidos e influye en los medios visuales. La elección de un adolescente de la música y su emoción o respuesta correspondiente puede variar según la edad, etnia, cultura y sexo.
Hay numerosos tipos de música, entre otros: alternativa, clásica, folklórica, heavy-metal, jazz, rap, rock, pop, electrónica, salsa, techno...
Desde 1985 las compañías de discos se han adherido a indicar mediante tarjetas en las que se previenen a los padres de los contenidos de los textos, discos, cintas, CD que se consideren violentos, con letras de contenido sexual explicito o que pueden ser ofensivas.
Las letras de muchas de las canciones pueden contener textos violentos, sexualmente sugestivos o de elementos preocupantes (drogas, suicidio, muerte, satanismo).
Hay evidencia que los adolescentes que se dedican a comportamientos aventurados (engaño, robo, fumar, intercambio sexual, etc...) miran más televisión y escuchan a la radio más a menudo que sus pares ¿Para no pensar? Cierto tipo de música, como heavy-metal y la rock-punky han sido relacionados con pensamientos suicidas, auto-agresión, abuso de sustancias y falta de respeto a la autoridad. Los adolescentes que se reconocen fans de heavy-metal y que completaron un cuestionario indicaron que la música representaba una parte muy importante de sus vidas, y se identificaban en gran parte con su cantante de heavy-metal preferido de modo tal que muchos no sólo llevan estampados a sus ídolos en la ropa sino en tatuajes.
Los videos musicales se han convertido en una forma persuasiva, que influye en la cultura de los consumidores. Son usados por los productores de TV para ganar audiencia y por los productores de discos para vender música. Los artistas de música popular desempeñan un papel importante en el desarrollo de los adolescentes ya que pueden actuar como modelos, pudiendo llegar a ser idolatrados. Dentro de este marco muchos adolescentes no permanecen en forma pasiva sino que desarrollan comportamientos que le permiten superar las amenazas de riesgo, que en las ciencias sociales se denominan conductas resilientes, para resaltar la capacidad de ciertos sujetos o sistemas para afrontar la adversidad y aún salir fortalecidos.
“Todo es excepcional, nada se repite. La vida es una aventura donde rutina y azar, saber e imprevisión se cruzan, se alían, se fecundan y nos producen felicidad y también problemas” (Cortázar)
LIC ELENA M. T. FARAH

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