Bienvenido a nuestro sitio - Elena Farah - Eduardo Medina - www.Farah-Medina.com
Nuestros perfiles - Filosofia de la web - Contactese con nosotros: info@farah-medina.com - Libros de Autores

Menú
Buscar
¿Quién está en línea?
2 usuario(s) en línea (1 usuario(s) navegando Artículos)

Miembros: 0
Invitados: 2

más ....
Educacion y Salud Mental - EL ABORDAJE TERAPÉUTICO EN LAS RELACIONES DE PAREJA - Salud Mental - Artículos
Salud Mental : EL ABORDAJE TERAPÉUTICO EN LAS RELACIONES DE PAREJA
Enviado por DrMedina el 07-02-08 / 15:38 (606 Lecturas) Artículos del mismo redactor

En la consulta de problemas de pareja, aparecen simples inexperiencias de los aspectos que se remueven en cada uno de los individuos en...


PARA CONTINUAR HAGA CLIK EN LEER MAS...

su relación con el otro. Ambos tienen tendencia a confundir esas “remociones” que corresponden a aspectos relacionales con el otro, y mezclarlos con los propios de su autobiografía. De allí emerge el sacar conclusiones erróneas sobre el porqué de la conflictiva que padecen. El pudor, las inhibiciones, la falta de franqueza, el rodeo, los eufemismos, la ignorancia, el exceso de delicadeza hacía el otro, atentan contra el sin-ceramiento, enmascarando las deficiencias de relación. La idea es que muchos conflictos de pareja se pueden clarificar ubicando la problemática en su justo contexto, o sea, comenzando por definir los roles correspondientes y por lo tanto definir la actuación acorde (o no) con ese rol. El fin de esta nota, si bien puede ser de utilidad para los lectores, es un intento de dejar claro lo que direccionó la queja de las personas en pareja. Lo que quiero decir, es que si bien vienen con un discurso “armado” sobre lo que les pasa, de acuerdo a él y sobre esa base, se realiza y se aplica un esquema terapéutico adecuado para esas personas. No hay un esquema para todo el mundo. Lo que si hay una serie de procedimientos terapéuticos basados en, por un lado, lo que trae la pareja y por el otro, la capacidad del terapeuta en aplicar la técnica adecuada: llámese psicoanalítica, cognitiva, sistémica, etc. Hay cuestiones básicas que no se pueden soslayar y que marcan la trama en que debe desarrollarse cualquier ayuda terapéutica. Debemos considerar al individuo como una unidad: cuerpo, psiquis y espíritu. Además integrado, es decir hay un todo con partes, cada parte tiene un poco del todo, y por supuesto el todo tiene las partes. Es decir no existe el individuo “dividido”, y este concepto debe primar en el lector. En cuanto a la pareja, también debe considerarse como un todo, con la diferencia que se le agregan a los problemas relacionales, los problemas que cada uno arrastra de su propia historia. Por lo cual los aspectos y cómo se expresan los problemas de pareja tienen siempre su propio tinte y estilo por la conjunción de las variables citadas. Y esta ayuda en un comienzo debe permitir ubicar en los distintos niveles de importancia, las distintas manifestaciones y conductas frente la delicada trama afectiva que lo liga al otro. Por eso siempre, ya al inicio de las entrevistas, estimulo en que hay que cambiar el discurso en esas circunstancias y abocarse como primario el ser-siendo-con-el otro. No cada uno aislado.
La práctica terapéutica me ha demostrado esa base de pensamiento de suma utilidad para hallar junto a los componentes de la pareja las soluciones buscadas. Como toda actividad profesional, depende del criterio del terapeuta que herramienta de trabajo va utilizar, en qué momento la aplica y la manera didáctica de presentarlas ante los consultantes; siempre, como consigna, respetando sus formaciones culturales, religiosas y sus sentidos del pudor. Esta última aclaración es de importancia dado que suele ser necesario utilizar términos de uso en la comunicación íntima que, expresados fuera de contexto, pueden sensibilizar desfavorablemente a la persona, por lo que es condición advertirles este hecho y solicitar su aprobación.
Sabemos que las conductas explícitas de las personas son las máscaras que presentan a la comunidad con las que entran en contacto; para ello tratan de ser lo más efectiva y eróticamente neutra en la interrelación social, generando conductas de ajuste a fin de armonizar con los parámetros sociales y culturales imperantes, cuidando las formas y los principios (normativas sociales) generales. En la pareja este nivel se evalúa de acuerdo al desempeño social (trabajo, amigos) y la valoración que hace cada miembro. Por otro lado, el aspecto sexual, Macho / Hembra, se da en el acto sexual y se insinúa en los juegos preliminares y los contactos corporales. Está anclado en lo filogenético (desarrollo del hombre), respondiendo a imperativos de la especie, que son las conductas más emparentadas con el resto de los animales. En la pareja este nivel se evalúa de acuerdo al grado de armonización y el desempeño sexual de cada miembro. Desde el punto de vista de género, el aspecto Varón / Mujer, se manifiesta en el acercamiento al individuo del otro sexo; su forma es: la seducción, la erotización de la relación, cuidando la imagen que se intenta mostrar al otro. En la pareja este nivel determina el tipo de convivencia (puntos comunes, compañerismo, demostración de afectos, etcétera). Para terminar, conviene que lo sepas, siguiendo a Barylko, “el infierno del otro termina siendo tu propio infierno”
DR EDUARDO MEDINA BISIACH

Valoración: 9.00 (2 votos) - Valorar artículo -
Versión imprimible Enviar a un amigo Crea un documento PDF con el artículo
Ingreso
Recomiéndenos


Eduardo Medina - eduardo@farah-medina.com.ar
Elena Farah - elena@farah-medina.com.ar
Diseñado por Martin Pardina - TechBox
Powered by Xoops Argentina