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25 marzo, 2014

DROGARSE: LA FALSA LLAVE DEL CAUTIVERIO

DR EDUARDO MEDINA BISIACH

Un estudio interdisciplinario realizado por investigadores de la Universidad Nacional de C贸rdoba muestra el alto nivel actual de consumo de drogas, tanto legales como ilegales, por parte de los adolescentes, y c贸mo se ha acrecentado en los 煤ltimos a帽os. Los datos son decisivos y alarmantes. A partir de las encuestas realizadas a adolescentes de la provincia de C贸rdoba entre 1999 y 2013, los investigadores concluyen que el consumo de coca铆na aument贸 un 475 %; el de marihuana, un 80 %; el de alcohol, un 40 %; y el de tabaco se mantuvo estable. Eso significa que uno de cada 10 adolescentes consume coca铆na, dos de cada 10 consume marihuana y m谩s de ocho cada 10 consume alcohol. El consumo de estas sustancias aumenta de manera significativa entre los que no asisten a la escuela, que adem谩s acuden a sustancias m谩s adictivas y de menor calidad. En consecuencia, podr铆a inducirse que la permanencia en el sistema educativo obra como un factor de protecci贸n, pero ello se relativiza al se帽alar que el 29,4 % de los encuestados asegura que le ofrecieron droga en el interior de la escuela o en sus alrededores, porcentaje que supera a quienes reciben la oferta en los boliches. Dicho de otra manera, en la escuela, en pleno d铆a, en el lugar donde los chicos concurren de lunes a viernes para estudiar y formarse, la droga est谩 m谩s presente que en el circuito nocturno donde cada tanto acuden para divertirse. Es m谩s, un 10 % de los encuestados llega a afirmar que ha fumado marihuana dentro de su colegio. No por ello es menos preocupante que un 15 % de los varones y un 12 % de las mujeres sostengan que han bebido alcohol en el horario escolar. Como es l贸gico, entre quienes no van a la escuela, los lugares a los que asisten para bailar en sus salidas nocturnas se convierten en el espacio ideal para conseguir la droga. Por ello, cualquier adolescente sabe hoy con exactitud d贸nde puede conseguir la droga que desee experimentar. El que no consume no es porque no tenga modo de acceder a ella, sino porque prefiere no hacerlo. En cuanto a las edades, el perfil del adolescente consumidor elaborado por esta investigaci贸n se帽ala que a los 14 a帽os el 66 % ya fum贸 su primer cigarrillo y alrededor del 50 % ya prob贸 la marihuana. Mientras esta realidad nos golpea y nos hace temer por el futuro, los funcionarios de distintos niveles de gobierno, como si vivieran en otro mundo, en un di谩logo de sordos s贸lo atinan a discutir si Argentina es un pa铆s consumidor o productor de drogas, en vez de enfocarse en pol铆ticas urgentes de educaci贸n, deportes y trabajo que alejen a los j贸venes de las adicciones.聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Si compartimos el concepto que las adicciones son s铆ntomas (como la fiebre en las infecciones) de dis-armon铆as sujeto-contexto; estoy diciendo que ocurren desajustes propios y ajenos. Esos nunca van a llegar a la consulta ya sea asistencial o preventiva; entonces, a la hora de prevenir y tratar las adicciones, se debe salir al encuentro de los j贸venes y hacer un abordaje personalizado, dentro de su contexto comunitario y familiar. Hay que comprender lo que est谩 pasando. Ponerle rostro a la necesidad, el cuerpo al trabajo en la calle y el coraz贸n al acompa帽amiento incondicional de los j贸venes con problemas. El foco ya no est谩 puesto en sentarse a esperar a que los adolescentes vengan procurando ayuda, sino en salir a buscarlos en sus lugares de referencia: su ambiente que puede ser: la casa, la calle, las plazas, las escuelas o incluso en los lugares de veraneo. Porque despu茅s de a帽os de trabajar con la vulnerabilidad m谩s extrema, los especialistas sostenemos que la 煤nica manera de romper con los muros de las adicciones, es realizando un abordaje 鈥渇ace to face鈥 (cara a cara), penetrando tambi茅n el entramado familiar y el entorno social. Y este enfoque uno a uno o uno-otros, de comprender a fondo lo que ocurre, se puede de adecuar la propuesta a las necesidades de 茅l y los otros, yendo a su encuentro, y esto va para los adolescentes de bajos recursos en las villas, como tambi茅n a chicos de clases medias y altas. Porque el objetivo sigue siendo el mismo: hacer todo lo posible por darles herramientas y una red de contenci贸n a j贸venes sin rumbo para que puedan tener un futuro mejor; yo les aseguro, por mi experiencia, que a ese futuro lo ven y no pueden salir, son cautivos de todo una distorsi贸n contextual que se expresa a trav茅s de uno/s de sus miembros con la adicci贸n a la droga (u otra adicci贸n), como la falsa llave del cautiverio y piden a gritos manos amigas que los rescaten de su calvario, porque est谩 aislado. 鈥淓l significado oculto de la vida es como un 谩rbol que subsiste; su fruto es el hombre; la rama tiene como objetivo la fruta madura, no otro 谩rbol aislado鈥 (Mutlaqtar)

 

DR EDUARDO MEDINA BISIACH

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