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6 marzo, 2014

UN CAMBIO EN LA PERCEPCION SOCIOCULTURAL DE LA VEJEZ

LIC ELENA FARAH

驴Por qu茅 decimos esto? Sencillamente porque la existente es una mala percepci贸n cuyos efectos son en algunos casos, marginadores y desvalorizantes para las personas que transitan esta parte hist贸rica de su vida. Y, porque desde una perspectiva de creaci贸n de nuevos marcos sociales y de relaci贸n m谩s fruct铆fera y聽 democr谩tica, la actual que en buena medida ocasionada por aquella, como tendremos ocasi贸n de describir, no nos satisface. Es m谩s en muchos aspectos nos desagrada profundamente porque cuestiona esa otra perspectiva mas solidaria y mas humana. Si bien en la antigua civilizaci贸n occidental los ancianos era la 鈥渟abidur铆a鈥, la Revoluci贸n Industrial cambi贸 el modelo ideal de persona al apostar a la fuerza y a la juventud. La sociedad confi贸 en la tecnolog铆a olvidando que la experiencia vital, la reflexi贸n y el pensamiento, pueden ser tan valiosos que los atributos juveniles.

El concepto de vejez est谩 siendo objeto de profunda revisi贸n porque est谩 demostrado que el significado cl谩sico queda ya obsoleto. Para la medicina parece claro que se trata de transformaciones del organismo que modifican el estado de salud de las personas, la merma de sus facultades generales. Sin embargo, de acuerdo a los antrop贸logos y soci贸logos, entre ellos Heinz, pareciera no haber tenido en cuenta los aspectos sociales y la personalidad. Por ello, han puesto de relieve que lo que hace se considere 鈥渁nciana鈥 a una persona mayor, son ciertas conductas y condiciones sociales esperadas, en especial las valoraciones de utilidad social y no la llegada de la edad oficial de jubilaci贸n. Y Cicer贸n nos aclara en su libro, 鈥淒e Senectute鈥, que las cosas verdaderamente importantes no se realizaban con fuerza, velocidad y aceleraci贸n de los movimientos del cuerpo, sino con reflexi贸n, autoridad y juicio. Y, de esas cualidades no suele carecer la vejez, sino por el contrario las aumenta.

Entonces, y creemos que es el momento oportuno para ello, habr铆a que hacerse la siguiente pregunta: respecto de los valores en boga, 驴Son los viejos quienes han de cambiar o es la sociedad en su conjunto la que ha de girar el tim贸n en otra direcci贸n? La cuesti贸n no es tan simple. Nos preguntamos, 驴es realmente la juventud el paradigma de los valores positivos de nuestra sociedad? 驴Cuantos j贸venes presiden gobiernos, cuantos presiden grandes empresas, cuantos son ministros, cuantos gobiernan universidades.? En todos estos casos por muchos j贸venes, aunque suficientemente preparados, que aparezcan en los anuncios, la realidad es que la experiencia sigue siendo determinante, cosa que lamentablemente no ocurre en nuestro pa铆s. En realidad, y para ser m谩s preciso, nuestra sociedad mantiene un doble discurso sobre la vejez, que solo puede entenderse como el resultado de la desorientaci贸n o de la m谩s flagrante hipocres铆a. Por una parte, proclama por el respeto y el reconocimiento por su aportaci贸n a la sociedad (esto es por su esfuerzo laboral y sus derechos civiles y pol铆ticos) Pero por otra parte, los retira bruscamente del sistema productivo, y los coloca en los m谩rgenes de todos los procesos sociales, conden谩ndolos al aislamiento como la marginaci贸n y exclusi贸n, pero debemos decir, con algunas escasas excepci贸n.

En este siglo XXI, se est谩 construyendo una estructura social llamada Cuarta Edad o 鈥渆nvejecimiento de la vejez鈥, personas de m谩s de ochenta a帽os con estimables esperanzas de vida. Cuarta Edad que no se distinguir谩 de la Tercera, solo en el n煤mero de a帽os, sino en el estado f铆sico en el que se encuentra la persona. Es el llamado 鈥渟er viejo鈥 o 鈥渟entirse viejo鈥, del que nos habla el pedagogo Aranguren, por tanto estar谩 en la calidad de vida y no en la cantidad de vida.

El envejecimiento poblacional significa sobre todo, que esta proporci贸n va en aumento, no tanto porque se haya ampliado la esperanza de vida mucho m谩s, sino porque se ha reducido la tasa de mortalidad infantil y ha descendido la tasa de natalidad. Y, en mi opini贸n esta situaci贸n repentina en las que hay muchas personas en esta cuarta edad, es la que ha desbordado a tantos de nuestros gobernantes, que se ven superados por esto y se interrogan sobre que hacer con ellos, como si se tratara de trastos in煤tiles.

Afortunadamente, parece que, a nivel de percepciones ya se est谩 produciendo cierto cambio entre las nuevas generaciones, que est谩n aprendiendo a valorar la experiencia de vida de toda esta poblaci贸n tan rica. Estas son las tendencias mayoritarias producto de an谩lisis que impone la actual generaci贸n en actividad.

Para terminar una sentencia Sufi 鈥渆l beneficio de la experiencia nos impone calor y fr铆o, angustia y dolor, terror y flaqueza de abundancia y cuerpo, todo esto junto para que se manifieste la m谩s 铆ntima esencia de nuestra naturaleza

 

LIC. ELENA FARAH

 

 

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