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19 enero, 2012

DISTORSIÓN DE LA REALIDAD: CONFIGURARLA A SU MEDIDA

DR MEDINA BISIACH

Para la mayoría, dicho enunciado tiene repercusiones negativas por remitir sólo a un fabulador que construye “castillos en el aire” contra los que acaba estrellándose cuando a la verdad de los hechos aplica sus más severas normativas. Voy a intentar, en principio, un paralelismo que sugiere el periodista Servián entre Cristina Fernández de Kirchner y Steve Jobs, en los que ambos tienen en común mucho más de lo que parece, dejando de lado las cualidades intelectuales de cada uno. Lo que une al intuitivo inventor de los más asombrosos aparatos electrónicos de la época actual y a la presidenta más votada, es lo que se denomina “distorsión de la realidad” (Isaacson) ¿Qué significa “distorsión de la realidad”? Algo así como “estar estipulado a acarrear más allá una misión, aunque no se está al corriente bien cómo”; por vías aventuradas. Jobs acostumbraba a remarcar: “la única razón por la que yo me destacaba era que todos los demás eran muy malos”. A la señora de Kirchner le ocurre lo mismo: confróntesela con “la oferta electoral opositora casi inexistente que intentó competirle en las primarias de agosto y en los comicios generales de octubre”. Jobs obtuvo muchos de sus logros partiendo de irreflexivas distorsiones de la realidad que finalizaron encauzándose imprevistamente hacia derivaciones rimbombantes, como si de sus absurdas osadías derivase, al mismo tiempo, “una cierta mágica energía psicológica que contagiaba a sus seguidores, y terminaba volviendo posible lo que en un primer momento parecía inverosímil”. Bastante de eso también desarrolla el aguzado reflejo político de la máxima dirigente del país. “Lo más sorprendente es que el campo de distorsión de la realidad parecía dar resultado incluso si tú eras perfectamente consciente de su existencia”, y la afirmación vuelve a concordarse con exactitud a la reelecta titular del Poder Ejecutivo nacional. “Si la realidad no se amoldaba a su voluntad, se limitaba a ignorarla“, así se describe al padre del iPad. A Cristina le ocurre otro tanto: al hablar de las corridas bancarias provocadas por “las corporaciones” ignora (o actúa como que ignorara) qué la detonaron, en todo caso, los compradores minoristas. Servián describe que “cuando Cristina anhela, a viva voz, que una mujer alcance en poco tiempo el generalato, olvida (o representa que desconoce) que no hay ninguna representante de su sexo en posibilidad de acceder pronto a esa jerarquía, ya que antes deberá pasar por sucesivos ascensos. Al reiterar que su marido “dio la vida” por la política, en realidad prefiere olvidar las múltiples advertencias que le hicieron sus médicos para que morigerara un tanto su intenso tren de vida y de los que la “prensa hegemónica” advirtió reiteradamente, mientras las usinas obsecuentes lo desmentían rasgándose las vestiduras”.

Toda esta introducción viene al caso porque observamos, los que estamos en tareas psicoterapéuticas, como intentan muchos pacientes influir en las relaciones sobre todo en pareja, pretendiendo un “acomodamiento mental” del otro a sus designios. Dicho de otro modo, quieren que su pareja o/y familia se amolde a sus subjetividades (modo de pensar y sentir). Son actitudes propias de mentes controladoras (recordando a Foucault), o mejor dicho de satisfacer necesidades básicas de que “todo tiene que estar bajo control”. Y esto es pernicioso tanto para él como para el otro/a pues sabemos, cómo tal conducta nunca va a poder controlar al otro; es imposible manejar el sentimiento y el modo de pensar ajeno a mí. Además tiene que darse una díada típica que es el manipulador/partenaire propios de las patologías psicopáticas; donde el manejado es de una personalidad con un Yo débil y propenso a la sumisión, y que es aprovechado para que sea manipulado/a afectivamente “capaz de convertir su encanto en una fuerza llena de astucia, de engatusar e intimidar, alterando la realidad gracias al poder de su personalidad”. En su presencia, la realidad es algo maleable. Puede convencer a cualquiera de prácticamente cualquier cosa”. Las descripciones que hacemos de distintos personajes que pasan por la consulta, bien podrían aplicarse a lo que ocurre en la descripción entre nuestra reelecta mandataria y Steve Jobs. Es que ellos tienen una base comportamental tal que, más allá de mentir o mostrarse hermético “no creen en las normas que se les aplican“. Presienten que son superiores y que, por eso, la fatalidad los dispensará con mayores atenciones; son fabuladores que también hacen y fascinan con sus realizaciones, y esto tiene un poder de seducción inmenso, casi imposible de librarse de esa forma distorsionada de ver la realidad, y ya no estoy hablando de los casos particulares del consultorio, sino de la masa colectiva seguidora, sentimentalmente sumisa, al quedar cautiva de tanto poder del habla y la red de palabras que atrapan persuasivamente a la gente.

DR EDUARDO MEDINA BISIACH

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