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7 junio, 2019

Filosof铆a en 3 minutos

John Rawls / Pensador liberal influyente pate贸 el tablero en el campo de la filosof铆a pol铆tica contempor谩nea
Profesor en Harvard desde 1964, donde ense帽贸 unos cuarenta a帽os, John Rawls (Baltimore, 1921- Lexington, 2002) es reconocido como uno de los fil贸sofos liberales m谩s influyentes del siglo XX. Su libro Teor铆a de la justicia (1971) abri贸 un extenso debate en la filosof铆a pol铆tica contempor谩nea que a煤n no se ha cerrado. De obligada referencia en la ciencias pol铆ticas y en la mayor铆a de las universidades occidentales, su pensamiento ha sido tanto exaltado y citado como denostado por abstracto y

demasiado filos贸fico, si bien ha estimulado a muchos soci贸logos, economistas, juristas y cientistas pol铆ticos a incursionar en el campo de la filosof铆a pol铆tica y moral. Rawls es un neocontractualista que recupera la teor铆a tradicional del contrato social (constituida principalmente por Hobbes, Locke y Rousseau) para formularla en t茅rminos m谩s abstractos y decididamente m谩s te贸ricos bajo la influencia de un extraordinario fil贸sofo y gran rousseauniano: Kant. Rawls entiende que una sociedad es una asociaci贸n de personas que reconocen ciertas reglas de comportamiento como obligatorias en sus relaciones, las cuales son respetadas por la mayor铆a. En esta asociaci贸n hay una identidad de intereses (como dir铆a Rousseau) basada en que la cooperaci贸n social hace posible una vida mejor que cualquier otra que pueda conseguir cada uno por sus propios esfuerzos. Sin embargo, tambi茅n en ella hay un conflicto de intereses porque los individuos asociados le dan importancia a c贸mo se distribuyen los mayores beneficios producidos por su colaboraci贸n, en la medida que prefieren una participaci贸n mayor que una menor como m谩s favorables a sus fines personales. Se requiere, por lo tanto, un conjunto de principios que regule la participaci贸n en las ventajas y un pacto sobre la distribuci贸n de los beneficios obtenidos mediante la cooperaci贸n social. Estos principios son los de la justicia social. Filosof铆a para todos: boom de charlas y 茅xito en la web Esto implica, en la teor铆a de Rawls, que la justicia es la virtud m谩xima de las instituciones sociales, y no importa que estas o las leyes funcionen ordenadamente y con eficacia: si son injustas deben modificarse o abolirse. En realidad, no es frecuente que las sociedades se organicen en este sentido, ya que sus miembros no suelen ponerse de acuerdo respecto de lo que es justo e injusto, aunque cada cual tiene alguna noci贸n de la justicia. Resulta 煤til identificar esta con su aspecto distributivo de los beneficios, pero sucede que el objeto de la justicia no se reduce a ello sino a los modos en las instituciones sociales m谩s importantes (la constituci贸n pol铆tica y los principales ordenamientos econ贸micos y sociales) distribuyen derechos y deberes fundamentales y determinan la repartici贸n de la ventajas provenientes de la cooperaci贸n social. Esto es, la estructura b谩sica de la sociedad es el objeto primero de la justicia en cuanto en ella hay individuos de diferentes posiciones sociales, cuyas expectativas de vida son en parte determinadas por el sistema pol铆tico y las circunstancias econ贸micas y sociales. De este modo, las instituciones sociales favorecen ciertas posiciones iniciales y otras no. Los principios de la justicia social se deben aplicar, en primer lugar, a estas desigualdades en la estructura b谩sica de toda sociedad. La idea de Rawls es que estos principios constituyen el acuerdo del contrato social original, y los define como aquellos que personas libres y racionales, comprometidas en promover sus propios intereses, aceptar铆an en una posici贸n inicial de igualdad como definitorios de las clausulas fundamentales de su asociaci贸n. Se trata de la justicia como imparcialidad. Filosof铆a en 3 minutos: S贸crates La posici贸n inicial de igualdad de Rawls corresponde al estado de naturaleza, previo al surgimiento de la constituci贸n pol铆tica de la sociedad, en la teor铆a tradicional del contrato social. Esta 鈥減osici贸n original鈥 no est谩 pensada como una situaci贸n hist贸ricamente real (como tampoco el estado de naturaleza del contractualismo cl谩sico) sino se plantea como una hip贸tesis que tiene la capacidad de conducir a cierta concepci贸n de la justicia. Entre los rasgos esenciales de esta situaci贸n puramente hipot茅tica se encuentran que ninguno de los contratantes sabe cu谩l es su posici贸n o clase social y, en consecuencia, tampoco nadie sabe cu谩l ha sido su suerte en la distribuci贸n de ventajas y capacidades naturales. Adem谩s, los miembros de esa futura asociaci贸n desconocen sus propios juicios acerca del bien y sus tendencias psicol贸gicas especiales. De modo que, los principios de justicia se eligen bajo un 鈥渧elo de ignorancia鈥. Seg煤n Rawls, los individuos en la posici贸n inicial, condicionados por ese 鈥渧elo鈥 elegir铆an dos principios diferentes. El primero exige igualdad en la repartici贸n de derechos y deberes b谩sicos, mientras el segundo sostiene que las desigualdades sociales y econ贸micas (por ejemplo, las desigualdades de riqueza y autoridad) s贸lo son justas si producen beneficios compensadores para todos y, en particular, para los miembros menos aventajados de la sociedad. Estos principios eliminan las instituciones que se fundan en que las privaciones de algunos se compensan mediante un bien mayor para todos en general. No es justo que algunos deban tener menos para que otros prosperen. Al contrario, no hay injusticia en que unos pocos obtengan mayores beneficios si con ello se mejora la situaci贸n de las personas menos afortunadas de la sociedad. El famoso 鈥渧elo de ignorancia鈥 de Rawls, que hace posible la justicia como imparcialidad y un contrato social justo, ha recibido todo tipo de cr铆ticas y objeciones dirigidas contra su car谩cter meramente hipot茅tico y abstracto. Simplemente, para sus cr铆ticos, no tiene relaci贸n alguna con la pol铆tica real. Eso est谩 claro. Pero la justicia como imparcialidad, igual que otras premisas del contractualismo, consiste en dos partes: una interpretaci贸n de la situaci贸n inicial (el 鈥渆stado de naturaleza鈥 de los cl谩sicos) y del problema de la elecci贸n que se plantea en ella, y un conjunto de principios sobre los cuales se supone habr谩 cierto acuerdo. El punto d茅bil de Rawls no es ese sino, en todo caso, el supuesto acerca de los individuos que eligen esos principios de justicia. Ellos son seres libres y racionales. Obviamente, lo que no abunda en ninguna sociedad. *Doctor en filosof铆a, escritor y periodista

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