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30 mayo, 2019

No, la dieta no cura tumores

Extracto del libro ‘Dieta y c√°ncer’, de Julio Basulto y Juanjo C√°ceres, sobre lo que verdaderamente puede hacer la alimentaci√≥n frente esta enfermedad
Ante un diagn√≥stico de c√°ncer, la alimentaci√≥n no es, ni en sue√Īos, lo m√°s urgente. Lo prioritario, lo inaplazable, es seguir las instrucciones del onc√≥logo, que utilizar√° las terapias m√°s eficaces disponibles en la actualidad para tratar la enfermedad. Como quiz√° alguien piense que el par de frases que acabas de leer se contradicen con lo expresado en cap√≠tulos anteriores, vamos a insistir en una idea central de este libro: el c√°ncer no se

trata de la misma manera que se previene. Tampoco tratamos las consecuencias de un resbalón, de un accidente de tráfico, de un cortocircuito o de un incendio con las mismas estrategias que usamos para prevenirlos.
Dieta y c√°ncer
No, la dieta no cura tumores

Dieta y cáncer. Qué puede y qué no puede hacer tu alimentación.

Ediciones Martínez Roca

304 p√°ginas / 16,90‚ā¨

De hecho, el incendio nos sirve para entender la llamada ‚Äúfalacia de lo natural‚ÄĚ. Much√≠simas personas prefieren tratamientos ‚Äúnaturales‚ÄĚ, pero en la inmensa mayor parte de casos, tales tratamientos no han mostrado pruebas de efectividad y seguridad. Es decir, no sabemos si funcionan ni tampoco si provocan efectos adversos, por lo que es mejor decantarse por lo ‚Äúno natural‚ÄĚ. Un incendio en el bosque (que puede ser provocado por fen√≥menos naturales, como una tormenta el√©ctrica), ¬Ņlo tratamos con m√©todos ‚Äúnaturales‚ÄĚ? No, recurrimos a la tecnolog√≠a, en este caso: a equipos de bomberos con trajes ign√≠fugos, bombas que dispersan el agua, c√°lculos matem√°ticos que permiten predecir la evoluci√≥n del incendio, conocimientos de meteorolog√≠a para valorar el estado del tiempo (humedad, viento‚Ķ), hidroaviones equipados con modernos dispositivos, etc. En palabras del onc√≥logo Suneel D. Kamath:

‚ÄúEl c√°ncer es natural. Los mejores tratamientos para el c√°ncer no lo son [‚Ķ] Debemos centrarnos en tomar decisiones que de manera realista tengan el mayor n√ļmero de posibilidades de ayudarnos. A veces, la opci√≥n antinatural es la mejor‚ÄĚ.

Es cierto que cada vez se diagnostican m√°s c√°nceres (somos m√°s, vivimos m√°s a√Īos, los m√©todos diagn√≥sticos son m√°s eficaces‚Ķy tambi√©n seguimos estilos de vida muy mejorables) pero tambi√©n lo es que en los √ļltimos 40 a√Īos se ha duplicado la supervivencia frente esta enfermedad. La ciencia en cuestiones de salud avanza sin cesar. Lo hace lentamente, pero de forma segura, es decir, siempre intentando no poner en riesgo al enfermo.

Tengo c√°ncer. ¬ŅMe sirve de algo seguir una alimentaci√≥n sana?

La frase que acabas de leer (‚ÄúTengo c√°ncer. ¬ŅMe sirve de algo llevar una alimentaci√≥n sana?‚ÄĚ), [‚Ķ] no es nuestra. La hemos copiado del C√≥digo Europeo Contra el C√°ncer, elaborado por Centro Internacional de Investigaciones sobre el C√°ncer (CIIC). Dicho centro, como ya indicamos en el cap√≠tulo 3 (‚Äú¬ŅPrevenci√≥n del c√°ncer?‚ÄĚ), es una rigurosa entidad perteneciente a la Organizaci√≥n Mundial de la Salud (OMS) y dedicada a las investigaciones oncol√≥gicas. Mira qu√© opina esta entidad sobre la dieta sana cuando ya est√° instaurado el c√°ncer:

Las dietas más famosas para el cáncer no solo no cuentan con una sola prueba científica de utilidad, sino que pueden poner en riesgo a quienes las sigan

‚ÄúPor desgracia, disponemos de muchos menos datos sobre el efecto de la alimentaci√≥n en la evoluci√≥n del c√°ncer que sobre la probabilidad de que este aparezca‚ÄĚ.

Tenlo en cuenta cuando te propongan alimentos o dietas ‚Äúantic√°ncer‚ÄĚ. El apartado del CIIC sobre esta cuesti√≥n contin√ļa as√≠:

‚ÄúSe sabe que en caso de c√°ncer de mama puede mejorar la calidad de vida gracias a un peso saludable y a la actividad f√≠sica, y que ambos factores contribuyen a una mayor supervivencia. En cambio, no hay base suficiente para hacer recomendaciones en firme acerca de otros c√°nceres, ni para afirmar que determinados alimentos o dietas ayuden‚ÄĚ.

Cuidado, que han hablado del peso saludable y de la actividad f√≠sica, no de ‚Äúdietas‚ÄĚ. Y solo en el c√°ncer de mama, no en el resto de c√°nceres.

Las dietas m√°s ‚Äúfamosas‚ÄĚ para el c√°ncer (la ‚Äúdieta alcalina‚ÄĚ, la ‚Äúdieta cetog√©nica‚ÄĚ, la ‚Äúdieta macrobi√≥tica‚ÄĚ, el ‚Äúr√©gimen Gerson‚ÄĚ o el ‚Äúr√©gimen Kelley-Gonz√°lez‚ÄĚ) no solo no cuentan con una sola prueba cient√≠fica de utilidad, sino que pueden poner en riesgo a quienes las sigan por deficiencia de nutrientes imprescindibles para hacer frente a la enfermedad.

Ante un diagnóstico de cáncer, la alimentación no es lo más urgente. Lo prioritario, lo inaplazable, es seguir las instrucciones del oncólogo

Algo que suelen tambi√©n escuchar las personas con c√°ncer es que eliminando el az√ļcar de su vida matar√°n de hambre a las c√©lulas cancer√≠genas. Sin duda, cualquier nutricionista serio coincidir√° en recomendar una disminuci√≥n en el consumo de az√ļcar para prevenir la caries, a corto plazo, y para disminuir, a largo plazo, el riesgo de padecer exceso de peso. Pero sostener que las c√©lulas cancerosas se alimentan de az√ļcar (un mito muy extendido) no es m√°s que una desaconsejable simplificaci√≥n de un asunto complejo. Un peligro de esta clase de mitos es que generan falsas expectativas, algo que a la larga provoca frustraci√≥n. No menos importante: quien sostiene que el az√ļcar alimenta las c√©lulas cancerosas es muy probable que tambi√©n realice afirmaciones sin ninguna clase de rigor cient√≠fico y ponga en riesgo nuestra salud. La cuesti√≥n es que todas nuestras c√©lulas, sanas o enfermas, necesitan glucosa para el metabolismo energ√©tico. La glucosa puede obtenerse del az√ļcar de mesa, pero al ser un nutriente tan importante, nuestro cuerpo lo consigue de diferentes alimentos. As√≠, si bien todos coincidiremos en la importancia de tomar menos az√ļcar, promover un mito basado en una premisa falsa, como el que sostiene que el az√ļcar es cancer√≠geno, puede generar desequilibrios diet√©ticos de impredecible final.

Sea como sea, cuando nos acaban de diagnosticar el cáncer o ya estamos recibiendo el tratamiento oncológico, es posible que o bien el tratamiento o bien la propia enfermedad dificulten (o contraindiquen, como indican el CIIC o el WCRF) seguir una alimentación saludable. También puede ocurrir que existan deficiencias nutricionales o problemas generados por la enfermedad o por el tratamiento oncológico (cuyo objetivo no es fastidiarnos ni enriquecer a las farmacéuticas, sino salvar la mayor parte de vidas posibles). De ahí que el WCRF recomiende a los pacientes con cáncer que reciban cuidados nutricionales por parte de profesionales sanitarios debidamente capacitados.

Julio Basulto (@JulioBasulto_DN) es un dietista-nutricionista que intenta convencer al mundo de que comer mal no se compensa con una zanahoria. También imparte conferencias, ejerce como docente en varias instituciones académicas, colabora con diferentes medios de comunicación y es autor de numerosas publicaciones científicas y divulgativas (www.juliobasulto.com).

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