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6 mayo, 2019

Filosofía en 3 minutos: Voltaire

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El gran escritor, historiador y fil√≥sofo franc√©s se burla del optimismo a trav√©s del Dr. Pangloss, uno de los protagonistas de su novela C√°ndido o El optimismo. S√≥crates Pensar para vivir Como dice Kant o Deleuze: la filosof√≠a se encuentra en las ant√≠podas del sentido com√ļn. Esta afirmaci√≥n puede resultar extra√Īa, porque suele apelarse al sentido com√ļn

como una racionalidad o una facultad infalible, al menos cuando todos los demás argumentos fallan. Pero en filosofía, de hecho, aquello (Fuente www.perfil.com). Filosofía en 3 minutos: Voltaire El gran escritor, historiador y filósofo francés se burla del optimismo a través del Dr. Pangloss, uno de los protagonistas de su novela Cándido o El optimismo.
Como dice Kant o Deleuze: la filosof√≠a se encuentra en las ant√≠podas del sentido com√ļn. Esta afirmaci√≥n puede resultar extra√Īa, porque suele apelarse al sentido com√ļn como una racionalidad o una facultad infalible, al menos cuando todos los dem√°s argumentos fallan. Pero en filosof√≠a, de hecho, aquello que nos sirve en la vida pr√°ctica carece de inter√©s o, en todo caso, es un fen√≥meno (como otros) que se presta para la investigaci√≥n. El optimismo, por ejemplo, tan arraigado en el sentido com√ļn contempor√°neo, tiene muy pocos amigos entre los fil√≥sofos. Por el contrario, el pesimismo alberga en sus filas a ilustres pensadores de la tradici√≥n cuya influencia ha sido decisiva en diversos campos, como sucede con Hobbes, Locke, Schopenhauer o Voltaire. Este √ļltimo, sin ir m√°s lejos, se ha burlado abiertamente del optimismo a trav√©s del Dr. Pangloss, uno de los protagonistas de su novela Candide ou l’Optimisme, publicada en 1759. Pangloss expresa un optimismo recalcitrante que tiene su ra√≠z filos√≥fica en el pensamiento de Leibniz, m√°s concretamente, en el Ensayos de Teodicea sobre la bondad de Dios, la libertad del hombre y el origen del mal (1710), muy posiblemente la m√°xima obra que se ha escrito en defensa del optimismo. En ella Leibniz emprende la justificaci√≥n del mal en el mundo, y por lo tanto de la Creaci√≥n, argumentando que ‚Äúvivimos en el mejor de los mundos posibles‚ÄĚ (es decir, todo otro mundo ser√≠a peor) sobre la base de la infinita bondad de Dios, de modo que la existencia del mal debe juzgarse con relaci√≥n a la totalidad del proceso universal y no respecto de eventos particulares. En otras palabras, el mundo creado por Dios no es el menos malo de los mundos posibles (que son infinitos para Leibniz) sino el mejor de los posibles, el que alcanza el mayor grado de perfecci√≥n posible, en la medida que no existe todo lo meramente posible. Voltaire ten√≠a raz√≥n Esta doctrina teol√≥gica del optimismo, bastante m√°s compleja de lo que parece, m√°s de medio siglo despu√©s de su difusi√≥n es sometida a una divertida s√°tira por Voltaire, que era ateo, a trav√©s de Pangloss. R√°pidamente dicho, el lema que lo gu√≠a en su vida, rica y muy variada en desgracias y cat√°strofes, podr√≠a resumirse en el refr√°n popular ‚ÄúNo hay mal que por bien no venga‚ÄĚ. Para √©l, pese a todos los infortunios que sufre, todo marcha bien y todo responde a una l√≥gica de la bondad del proceso del mundo, a una ‚Äúteodicea‚ÄĚ que justifica el mal como un episodio menor en el conjunto de la Creaci√≥n. Sin embargo, hacia el final de la novela, Pangloss confiesa que no cree en ese optimismo a ultranza al que se aferra, aunque alguna vez crey√≥. Por lo cabe suponer que la doctrina de Leibniz termina siendo para Pangloss s√≥lo una t√©cnica para soportar todos las espantosas adversidades de su vida. Filosof√≠a en 3 minutos: S√≥crates Desde la novela de Voltaire, el t√©rmino ‚Äúpanglossianismo‚ÄĚ se usa para nombrar todo optimismo que no se funda emp√≠ricamente sino en inclinaciones de temperamento, presupuestos indemostrables o creencias. Tambi√©n para designar toda actitud que encuentra, al fin y al cabo, una ‚Äúevoluci√≥n‚ÄĚ en la historia humana en todos los aspectos y un ‚Äúprogreso‚ÄĚ m√°s o menos constante en sus condiciones de vida. Evidentemente el sentido com√ļn contempor√°neo es panglossiano, quiz√° como una forma de justificaci√≥n de un modo de vivir o ‚Äďcomo al fin le ocurre a Pangloss‚Äď como una postura conveniente para afrontar las penurias y los infortunios. Incluso, desde cierto punto de vista, es comprensible y razonable que muchos se esfuercen para ‚Äúser positivos‚ÄĚ en un mundo que raras veces ofrece oportunidades para ello. Voltaire, en cambio, consideraba que Pangloss era simplemente est√ļpido, un fil√≥sofo pueril. Con el tiempo, sin embargo, el planglossianismo ha logrado que se descalifique a buena parte de la filosof√≠a por declararse pesimista. Como si esto fuera una imperfecci√≥n, una falta de tacto, una especie de misantrop√≠a, de mal gusto o de error, cuando se necesitar√≠a ‚Äďdados los tiempos que corren hacia no se sabe d√≥nde‚Äď un poco de est√≠mulo, de positividad, de alegr√≠a, de t√©cnicas para disfrutar de la vida. As√≠ est√°n las cosas. Por el momento, hay que distinguir a la filosof√≠a de los libros de autoayuda y, sobre todo, al pesimismo filos√≥fico (como el de Voltaire) del optimismo sin fundamento alguno.

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