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10 julio, 2018

Los humanos provocan que los mamíferos adopten la vida nocturna

Fuente: American Association for the Advancement of Science Eurekalert
Los humanos provocan que los mamíferos adopten la vida nocturna
La presencia humana puede infundir un fuerte miedo en los animales salvajes, haciendo que cambien de comportamiento para evitar el contacto. Según un nuevo estudio, la actividad humana está haciendo que muchos mamíferos en todo el mundo sean más activos de noche, que es cuando tienen menos posibilidades de encontrarse con humanos.

La presencia humana puede infundir un fuerte miedo en los animales salvajes, haciendo que cambien de comportamiento para evitar el contacto. Esta evasión del riesgo puede tener profundos efectos en la fisiología y la adecuación animal, lo que a su vez afecta la demografía y altera la cadena trófica.

Para comprender con mayor detalle el impacto humano en los patrones de actividad diaria de los mamíferos, Kaitlyn Gaynor et al. realizaron un análisis a gran escala de 76 estudios de 62 especies en seis continentes. En dichos estudios, se monitorizó la actividad animal usando herramientas como rastreadores GPS y cámaras activadas por movimiento.

Los investigadores usaron los datos para comparar la actividad nocturna de cada especie durante temporadas de niveles altos y bajos de perturbación humana, que incluía distintas actividades, desde la caza hasta el senderismo y la agricultura.

Así, los autores descubrieron que, en general, frente a niveles más altos de perturbación humana, la actividad nocturna de los mamíferos se multiplicó por 1,36. Los autores también mencionan que, por otro lado, estos cambios en el comportamiento animal podrían tener efectos positivos, como ayudar a que humanos y animales coexistan.

Sin embargo, también podrían suponer importantes pérdidas en cuanto a adecuación para cada animal individual, dado que podría hacer que los últimos cambien su comportamiento para evitar a los depredadores a expensas de su reproducción, por ejemplo.

«Con el tiempo, las perturbaciones a largo plazo podrían resultar en una menor adecuación, menor supervivencia de los jóvenes o menores tasas de reproducción, con consecuencias negativas para toda la población», explica Ana Benítez-López en un estudio de Perspective relacionado.

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