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24 mayo, 2018

No lo compres, que te lo comes

Julio Basulto Marset
La mejor forma de combatir nuestro impulso de ingerir alimentos malsanos es no tenerlos a mano: ‚ÄúOjos que no ven, coraz√≥n que no siente‚ÄĚ
NUTRIR CON CIENCIA es una secci√≥n sobre alimentaci√≥n basada en evidencias cient√≠ficas y en el conocimiento contrastado por especialistas. Comer es mucho m√°s que un placer y una necesidad: la dieta y los h√°bitos alimenticios son ahora mismo el factor de salud p√ļblica que m√°s puede ayudarnos a prevenir numerosas enfermedades, desde muchos tipos de c√°ncer hasta la diabetes. Un equipo de dietistas-nutricionistas nos ayudar√° a conocer mejor la importancia de la alimentaci√≥n y a derribar,

gracias a la ciencia, los mitos que nos llevan a comer mal. . Al leer este conocido refr√°n, todos los nutricionistas piensan en el efecto negativo que ejerce sobre nuestro coraz√≥n (o sobre nuestro sistema cardiovascular) ingerir a menudo productos insanos. Es mejor que nuestros ojos no los vean para no sucumbir a la tentaci√≥n y da√Īar a nuestro coraz√≥n. Por desgracia, los consumimos excesivamente. El √ļltimo estudio sobre el tema constat√≥ que los espa√Īoles cubrimos el 31,7% de nuestras calor√≠as con alimentos ultraprocesados, y que el 80,4% del az√ļcar que ingerimos proviene de tales ‚Äúalimentos‚ÄĚ. No es un panorama tan desolador como el de Estados Unidos, donde el 57,9% de las calor√≠as consumidas proviene de alimentos ultraprocesados, pero que casi una tercera parte de nuestra energ√≠a provenga de productos superfluos deber√≠a encender sin falta todas las alarmas.
¬ŅPor qu√© nos cuesta tanto evitar la tentaci√≥n? Nos cuesta, sobre todo, por cuatro factores, englobados en las llamadas ‚Äúcuatro pes del marketing‚ÄĚ. Son las siguientes:
‚ÄĘ Publicidad (en televisi√≥n, Internet, tiendas, pel√≠culas, series, juegos de ordenador o de tel√©fonos m√≥viles, etc.), particularmente perjudicial en la salud infantil.
‚ÄĘ Producto (composici√≥n, sabor, aroma, textura, densidad de calor√≠as, tama√Īo de la porci√≥n, etc.), factor del que hablaremos en este art√≠culo.
‚ÄĘ Punto de venta (no solo en supermercados [en los que encontramos muchos ‚Äúfalsos saludables‚ÄĚ, como expuso en este texto la nutricionista Luc√≠a Mart√≠nez], tambi√©n encontramos productos malsanos listos para comer en bares, restaurantes, supermercados, gasolineras, quioscos, escuelas e incluso hospitales). Hay ciertos lugares, como los parques de atracciones, que son aut√©nticos ‚Äúcampos de minas‚ÄĚ o, dicho de otro modo, ‚Äúdesiertos de alimentos‚ÄĚ.
‚ÄĘ Precio (cada vez es m√°s barato comer alimentos insanos, seg√ļn justific√≥ el pediatra Carlos Casabona en su libro T√ļ eliges lo que comes). Chandon y Wansink se expresaron con esta rotundidad en octubre de 2012 en la revista cient√≠fica Nutrition Reviews: “La fijaci√≥n de precios es uno de los factores del marketing m√°s importantes (si no el que m√°s) para predecir nuestro aumento en el consumo de energ√≠a y el incremento en las tasas de obesidad”. El precio es uno de los factores que m√°s determina nuestra ingesta de productos insanos, y de ah√≠ que tenga sentido introducir impuestos a productos nocivos como las bebidas azucaradas, factor que en Catalu√Īa se ha relacionado con una reducci√≥n del 22% en su consumo.
¬ŅC√≥mo podemos luchar los consumidores contra el poderoso impacto de estas cuatro pes? En junio de 2016, propuse otras cuatro pes para contrarrestarlas:
‚ÄĘ Pensar lo que comemos (muchos de nosotros no somos conscientes de la cantidad de alimentos malsanos que ingerimos),
‚ÄĘ Planificar (imprescindible para evitar comprar de manera compulsiva),
‚ÄĘ Prescindir de alimentos superfluos y
‚ÄĘ Tener Paciencia (no es f√°cil reeducar a nuestro paladar).
Tenemos una tendencia innata a elegir alimentos ricos en grasa, sal y az√ļcar, ya que de ello ha dependido nuestra supervivencia
Sea como fuere, en el presente art√≠culo tan solo repasar√© brevemente, de entre las cuatro pes del marketing, el factor ‚Äúproducto‚ÄĚ.
Producto irresistible, tentación irrefrenable
La ciencia y tecnolog√≠a de los alimentos avanza a marchas forzadas para conseguir conquistar nuestro paladar y nuestro est√≥mago, pero sobre todo nuestro bolsillo. Las empresas de alimentaci√≥n saben que mejorar la palatabilidad de sus productos se traducir√° en un mayor consumo y por eso invierten un aut√©ntico dineral en conseguir la combinaci√≥n perfecta de textura, sabor, color, aroma y temperatura que har√° que sigamos comiendo pese a estar saciados, es decir, por encima de nuestros mecanismos de hambre y saciedad. ¬ŅPor qu√©? Por nuestra tendencia innata a elegir alimentos ricos en grasa, sal y az√ļcar, seg√ļn constat√≥ una investigaci√≥n de la Universidad de Birmingham, ya que de ello ha dependido nuestra supervivencia en otros momentos de la historia.
En teor√≠a, nuestro apetito se modula, entre otros factores, mediante un mecanismo cerebral que controla el llamado “equilibrio energ√©tico”, tambi√©n conocido como “regulaci√≥n homeost√°tica”, que pretende equiparar la energ√≠a que gastamos con la que consumimos con los alimentos. Sin embargo, en el control del apetito inciden otras variables como la “regulaci√≥n hed√≥nica”; en ella participan factores emocionales y de motivaci√≥n, pero sobre todo la palatabilidad de los alimentos. De entre los productos m√°s irresistibles, la investigaci√≥n se√Īal√≥ a los siguientes:
‚ÄĘ Dulces y postres, como el chocolate, bu√Īuelos, galletas, pasteles, dulces y helados de crema.
‚ÄĘ Aperitivos salados, como patatas fritas o galletas saladas.
‚ÄĘ Comidas r√°pidas, como hamburguesas, pizza o pollo frito.
‚ÄĘ Bebidas azucaradas, como los (mal llamados) ‚Äúrefrescos‚ÄĚ de cola, naranja o lim√≥n, el t√© dulce, los batidos, el caf√© dulce u otras bebidas con az√ļcar.
Clifford B. Saper y colaboradores reflejaron en la revista Neuron en octubre de 2002 que tendemos a consumir sustancias dulces y saladas más allá de la necesidad de reposición de energía, mientras que tendemos a evitar las sustancias muy agrias o amargas, dado que se asocian en la naturaleza con alcaloides tóxicos o con la inmadurez de los alimentos. En el lado opuesto, los sabores dulces, grasientos o salados indican a nuestro cerebro que estamos ante alimentos con nutrientes importantes para la supervivencia. No obstante, como en nuestro medio el problema no es la falta, sino el exceso de calorías, nuestros mensajes cerebrales boicotean la regulación homeostática antes citada.
La sobreabundancia de productos malsanos, su enorme variedad, el mayor tama√Īo de las raciones de consumo, su bajo precio, las siempre innovadoras campa√Īas de publicidad o la f√°cil accesibilidad de alimentos malsanos son otros de los factores que justifican nuestra excesiva ingesta de ellos. Todo esto se traduce en un consumo exagerado de calor√≠as, un aumento de peso y un mayor riesgo de enfermedades cr√≥nicas.
Resistir es vencer
Todo lo anterior nos lleva a un imprescindible libro titulado Consumo inteligente y publicado en 2014 por el doctor Juanjo C√°ceres. El doctor C√°ceres considera que, aunque sobre nuestras decisiones influye un amplio abanico de factores, muchos de ellos est√°n fuera de nuestro control. Sin embargo, a√Īade que ‚Äúno todo est√° perdido‚ÄĚ, ya que ‚Äúlos seres humanos tambi√©n somos racionales y podemos utilizar nuestro raciocinio para movernos con criterio en este entorno adverso‚ÄĚ.
Dicho criterio pasa, seg√ļn √©l, por ser conscientes del ambiente comercial que nos rodea, por comprender que nuestras decisiones est√°n fuertemente influenciadas, por conocer cu√°les son las estrategias y t√°cticas que se utilizan para persuadirnos, por programar las pautas de conducta que nos proteger√°n de cualquier injerencia en nuestros procesos de decisi√≥n y por fortalecer nuestra posici√≥n y adoptar respuestas que nos protejan. No es tarea f√°cil (nadie en su sano juicio considera que lo sea), pero tampoco es imposible.
El doctor C√°ceres emite en el citado libro una reflexi√≥n imprescindible: ‚Äúresistir es vencer‚ÄĚ. Es algo similar a lo que sugiere un refr√°n relacionado con el que he empezado este texto: ‚ÄúLo que los ojos no ven, el coraz√≥n no lo desea‚ÄĚ.
Julio Basulto (@JulioBasulto_DN) es un Dietista-Nutricionista que intenta convencer al mundo de que comer mal no se compensa con una zanahoria. También imparte conferencias, ejerce como docente en varias instituciones académicas, colabora con diferentes medios de comunicación y es autor de numerosas publicaciones científicas y divulgativas (www.juliobasulto.com).

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