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5 noviembre, 2017

INVESTIGADORES ANDALUCES DESARROLLAN UN NUEVO SISTEMA PARA MEDIR LA RESPUESTA EMOCIONAL ANTE EL CIBERACOSO

compilacion dr eduardo medina bisiach
Psiquiatria general
Investigadores del Laboratorio de Estudios sobre Convivencia y Prevenci√≥n de la Violencia de las Universidades de Ja√©n y C√≥rdoba y del grupo Interpersonal Aggression and Socio-Emotional Development de la Universidad de Sevilla han dise√Īado y validado una herramienta de medici√≥n de los efectos emocionales que produce el ciberacoso en adolescentes de entre doce y 18 a√Īos.
Los expertos destacan que esta nueva metodología posibilita una mejor planificación de las

estrategias de actuaci√≥n ante este tipo de violencia, seg√ļn ha informado este lunes la Fundaci√≥n Descubre en una nota. Los resultados de este estudio incluyen las cifras del acoso a trav√©s de medios telem√°ticos y muestra las distintas posibilidades de impacto emocional de las v√≠ctimas ante los sucesos.
En el art√≠culo ‘Development and Validation of an Instrument to Assess the Impact of Cyberbullying: The Cybervictimization Emotional Impact Scale’ publicado en la revista ‘Cyberpsychology, Behavior and Social Networking’ se explica que un 20 por ciento de los escolares de secundaria de distintos centros andaluces han sufrido alg√ļn tipo de intimidaci√≥n a trav√©s de dispositivos inform√°ticos. Los datos obtenidos, adem√°s, no encuentran diferencias en cibervictimizaci√≥n en funci√≥n del g√©nero.
Hasta la fecha no exist√≠a ning√ļn instrumento con caracter√≠sticas psicom√©tricas adecuadas para valorar el impacto emocional del ciberacoso. Igualmente, el estudio ha mostrado que existen respuestas que no son tan evidentes como las incluidas en trabajos anteriores, como podr√≠an ser el sentirse activo o atrevido.
Trabajos previos hab√≠an analizado el impacto sobre el funcionamiento de manera m√°s global incluyendo depresi√≥n, ansiedad o baja autoestima, incremento de la probabilidad de consumo de alcohol y drogas o incluso, de autolesi√≥n, pero no inclu√≠an emociones espec√≠ficas y menos a√ļn emociones no negativas.
Por tanto, los investigadores observaron la necesidad de establecer herramientas de an√°lisis m√°s precisas que las usadas hasta el momento. “El acoso cibern√©tico es hoy una cuesti√≥n suficientemente importante como para ser considerado un problema de salud p√ļblica. Por esta raz√≥n deb√≠amos obtener un sistema que sirviera de indicador v√°lido para conocer no s√≥lo las causas, sino las consecuencias”, ha explicado la investigadora de la Universidad de Ja√©n Paz Elipe, una de las autoras del art√≠culo.
M√ĀS FIABLE
Los cient√≠ficos andaluces han desarrollado y comprobado la capacidad de evaluaci√≥n de la herramienta llamada ‘Escala de impacto emocional de la cibervictimizaci√≥n’, (Cveis por sus siglas en ingl√©s). Est√° inspirada en la escala ‘Escala de afecto positivo y negativo’ (‘Panas’), un instrumento ampliamente utilizado por los psic√≥logos para evaluar el estado afectivo en general.
√Čste se compone de 20 par√°metros agrupados en dos factores: afecto positivo y negativo. Mientras que el afecto positivo refleja la medida en que una persona se siente entusiasta, activa y alerta, el negativo se caracteriza por la tristeza y el letargo.
Sin embargo, seg√ļn ha a√Īadido Elipe, los casos de acoso requieren ir m√°s all√° de estos dos factores. Dado que el Panas no est√° dise√Īado para valorar reacciones a eventos concretos, no incluye algunas de las emociones frecuentemente presentes en estos casos e incorpora otras que raramente se dar√≠an en estas situaciones. Esto hace que queden sin cubrir algunas respuestas que las v√≠ctimas pueden registrar.
El Cveis recoge tres factores fundamentales seg√ļn el tipo de respuesta: deprimido, activo y enojado. En el factor deprimido, se encuentran sentimientos de tristeza, indefensi√≥n o soledad, entre otros. El activo recoge emociones como en√©rgico o atrevido lo que, podr√≠a estar relacionado con la necesidad de hacer frente de alguna manera al acoso. Por su parte, el enojado incluye emociones como enfadado o col√©rico lo que podr√≠a desembocar en una respuesta de venganza o en la necesidad de actuar igual con otros, lo que convertir√≠a a la v√≠ctima en agresor.
“Dentro de cada uno de los factores se engloban m√ļltiples emociones que van m√°s all√° de lo que intuitivamente se puede presuponer ante un ataque, convirti√©ndolo en un instrumento con una estructura robusta tal y como muestran los an√°lisis estad√≠sticos realizados”, ha comentado la investigadora.
V√ćCTIMAS, AGRESORES Y OBSERVADORES
En la muestra, que ha incluido a 1.016 estudiantes de Educaci√≥n Secundaria Obligatoria de entre doce y 18 a√Īos de tres escuelas p√ļblicas de Sevilla, C√≥rdoba y Huelva, se se√Īalaban los casos de ciberacoso sufridos. Entre ellos, los m√°s frecuentes han sido insultos y amenazas, aunque tambi√©n se observan algunos casos de robo de identidad en la red o de informaci√≥n privada, difusi√≥n y manipulaci√≥n de v√≠deos o im√°genes comprometidas, exclusi√≥n social o difusi√≥n de rumores.
Elipe ha apuntado que el Cveis es un instrumento que permite analizar distintas opciones para poder ser m√°s efectivos en la intervenci√≥n. “Nos ayuda a conocer los componentes que debemos tener en cuenta para aplicar las acciones necesarias y continuar investigando en la gesti√≥n emocional”, ha agregado.
Al mismo tiempo, el cuestionario permite analizar, en cierto sentido, la empat√≠a del alumnado no ciberv√≠ctima, ya que en el cuestionario se eval√ļa no solamente a los escolares que lo han sufrido, sino que se plantea a todos cu√°les son los sentimientos que desarrollar√≠an en el caso de que lo fueran.
Ante la pregunta sobre ‘¬ŅQu√© emociones sientes si has sufrido un acoso cibern√©tico?’ o ‘¬ŅC√≥mo crees que te sentir√≠as si lo sufrieras?’ se ofrece una amplia serie de sentimientos: indiferente, nervioso, animado, culpable, enojado o solo entre otros muchos.
EMPAT√ćA
La percepci√≥n cercana del sufrimiento de las v√≠ctimas puede utilizarse para reforzar la empat√≠a de los agresores u observadores del acoso. Sin embargo, en general, los abusadores tienden a minimizar las consecuencias emocionales de sus acciones, por lo que pueden no identificarse con ellas. “Este hecho tan significativo debe ser valorado con m√°s detenimiento en trabajos posteriores”, ha afirmado la autora del art√≠culo.
El trabajo forma parte de los proyectos ‘Coping with cyberbullying: analysis of strategies used and evaluation of their impact’ financiado por la Consejer√≠a de Econom√≠a y Conocimiento de la Junta de Andaluc√≠a y ‘Sexting, ciberbullying y riesgos emergentes en la red: claves para su comprensi√≥n y respuesta educativa’, del Ministerio de Econom√≠a, Industria y Competitividad.

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