Ir al contenido

13 diciembre, 2014

JÓVENES ADICTOS: “HUÉRFANOS, PERO HIJOS DE PADRES VIVOS”

DR EDUARDO MEDINA BISIACH

Me adhiero, por mi experiencia asistencial, compartiendo con profesores psiquiatras latinoamericanos, al Modelo Holístico de las Adicciones Centrado en la Familia, ya que la adicción constituye una padecimiento que germina esencialmente en el entorno familiar, siendo inconsciente e involuntariamente sostenida y perpetuada por el entorno disfuncional, cuya manifestación extrema es la anomia patológica. Por desinformación, desconocimiento y

prejuicios acerca de la naturaleza de este trastorno, la familia, la sociedad y aún ciertas autoridades públicas ven a la adicción como un vicio o una enfermedad incurable; cree que la persona se hace adicta voluntariamente y que puede dejar de serlo si ella lo decidiera, sin llegar a tener en cuenta la alteración neurobiológica existente. Cabe preguntarse si a la luz del conocimiento de este fenómeno, se justifica la actual campaña mundial en favor de la despenalización y regulación de la cadena de producción, distribución y consumo de más drogas ilícitas, habida cuenta que ni el alcoholismo ni el tabaquismo disminuyeron con su legalización. Por eso cuestiono la actual campaña mundial en favor de la despenalización y regulación de la cadena de producción, distribución y consumo de drogas ilícitas. Para el 2014 se estimó que la prevalencia de vida del consumo de drogas ilícitas oscilaba entre el 3.5 y el 7% de la población mundial en el grupo etario de 15 a 64 años. También reportó 183.000 muertes ligadas al mercado adictivo, con una tasa de 40 muertes por cada millón de personas. A su vez, el 80% de las personas con problemas de adicción son dependientes a más de una sustancia psicoactiva y en mi experiencia en psicoterapias familiares, se encuentra que alrededor del 40% tiene uno o más parientes dentro del hogar con problema de adicción, lo que constituye la adicción familiar múltiple. El entorno familiar disfuncional constituye el eje substancial del origen, curso, sostenimiento y consumación a largo plazo de las adicciones. Aunque su etiología es multicausal, la familia es el origen, pero también la víctima principal de la misma. Comúnmente, sus integrantes son objeto de la soberbia, prepotencia, conducta delictiva, agresiva y violenta del joven drogado. Así, el núcleo parental termina convertido en infierno familiar: fragmentado. Este problema se inicia cuando dos personas inmaduras conforman una díada progenitora, originando un entorno familiar disfuncional. Los progenitores cumplen un rol de proveedores de bienes materiales; sus hijos son como “huérfanos, hijos de padres vivos”, privados de su presencia y afecto cotidiano. Ellos compensan estas carencias asumiendo el rol de “compra todo”, “soluciona todo”, “facilita todo”, “tolera todo” y “celebra todo”, promoviendo de este modo el libertinaje y el hedonismo. Así, el sujeto paraliza su desarrollo psicoevolutivo y queda fijado en un grado de inmadurez extrema portadora de vacío existencial (vacuidad), falencias que relacionadas a sus antecedentes genéticos, lo hace vulnerable a la adquisición del trastorno en la irradiación adictiva en el cual se desenvuelve, dentro del contexto de una sociedad anti-ética global. La adicción es inconsciente e involuntariamente sostenida y eternizada por el medio ambiente familiar disfuncional, cuya prueba extrema es la insolvencia de los miembros para restituir su anarquía y estilos de vida perjudiciales, por eso, a veces, la familia sabotea el tratamiento del paciente. Como consecuencia, el adicto pierde el sentido de vida, tornándose disocial, insensible, autodestructivo y heterodestructivo. El sustrato neurobiológico principal del conjunto sintomático de la problemática adictiva en sus diferentes etapas, es debido al síndrome pre-frontal, y se caracteriza por: déficit del control de impulsos, disfunción cognitiva, degradación ética, acciones pobremente pensadas, riesgosas o inapropiadas para la situación, carencia de un proyecto de vida, incapacidad para diferir la gratificación durante la toma de decisiones, insensatez, agresividad, violencia con alto riesgo homicida y suicida, volviéndose una personalidad psicopática secundaria o síndrome del caracol, originando mentira, manipulación, simulación, doble vida, histrionismo, seducción, vehemencia, intolerancia, soberbia e insensibilidad. En forma lenta y progresiva el adicto inconscientemente destruye su imagen, sentido de existencia, proyecto de vida y visión de futuro. Suele morir por sobredosis, accidente, asesinato o por mano propia (suicidio dulce). El 98% de los pacientes carece de conciencia de enfermedad, por lo que rechazan el tratamiento, lo evaden o boicotean haciéndolo fracasar. La adicción causa en el individuo discapacidad transitoria o permanente, merma la voluntad (“preso de sí mismo”) y cronifica el trastorno, provocando a menudo el deterioro grave, incluso la muerte. “La salud está frente a ti y la droga detrás. Si continúas, triunfarás; si te hechas a dormir, sucumbirás”

DR EDUARDO MEDINA BISIACH

.

Comparte tus pensamientos, publica un comentario.

Usted debe conectarse para publicar un comentario.