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5 diciembre, 2014

LA ACCION DESVASTADORA DE LOS PROVEEDORES DE LA DROGA

DR EDUARDO MEDINA BISIACH

Este comentario, siguiendo a psiquiatras peruanos universitarios, va dirigido a la sociedad para no minimizar lo oculto del uso de la droga. El mercado adictivo se ha convertido en un exquisito negocio para algunos grupos empresariales y políticos, quienes embelesados por el dinero, lo ven como posible fuente de enriquecimiento.

Se está estableciendo una extensa red de lobbies transnacionales, dedicados a promover leyes que despenalicen y regulen la cadena de producción, distribución, comercialización y consumo de más drogas, sin considerar el devastador impacto de la problemática adictiva a nivel individual, familiar y social. Para ello, plantean una serie de axiomas engañadores y faltos de soporte científico, disimulados bajo las banderas de la democracia, la libertad, la salud pública y los derechos humanos. Algunos poderes políticos multinacionales, ambicionan el lucrativo mercado de las drogas e intentan quitárselo a los cárteles del narcotráfico. Con este propósito, se conformó la Comisión Global de Políticas de Drogas, presidida por Fernando Enrique Cardoso y compuesta básicamente por ex-presidentes latinoamericanos, multimillonarios y personalidades e intelectuales muy respetados en la opinión pública internacional. Esta comisión no gubernamental, publicó en septiembre de 2014 un informe titulado “Taking control: pathways to drug policies that work.” El documento, carente de sustento científico, no aclara que el fracaso de la guerra antidroga se debe esencialmente a la cadena de corrupción gubernamental paralela, y que los efectos de las sustancias psicoactivas en la Salud Pública, no dependen de la legalidad o ilegalidad de las mismas, sino de su potencialidad adictiva. Confunde la hoja de coca, cuyo consumo no es adictivo, con la cocaína. Así, se vienen arreglando escenarios favorables para imponer esta estrategia en la Sesión Especial de la Asamblea General de Naciones Unidas sobre Drogas que se realizará en 2016, y de esta manera influir a los gobiernos a dejar de lado la prohibición, suplantándola por la despenalización de los mercados de drogas ilícitas. Para ello trabajan disimuladamente los lobbies, las cadenas de la corrupción global y las organizaciones políticas mafiosas, nacionales e internacionales. La oferta del producto no discrimina entre drogas lícitas e ilícitas. Los micro-comercializadores, dealers y deliverys expenden, sin distinción, marihuana, cocaína, crack, éxtasis, entre otras; mientras que las drogas legales, sean tabaco, alcohol o psicofármacos, se pueden adquirir en cualquier farmacia y en el comercio informal. Los adictos buscan sustancias de mayor concentración y les es indiferente quién se las provee. Por tanto, la legalización de cualquiera de ellas no las individualiza ni las separa del mercado. Cabe anotar que las experiencias de la legalización del alcohol y del tabaco no disminuyeron la producción ni el consumo de estas sustancias; por el contrario se incrementaron al punto que actualmente son las drogas de mayor consumo en el mundo, superando a las sustancias ilícitas. El mercado de drogas ilícitas (narcotráfico, narcopolítica, narco-Estado, sembradíos ilícitos de marihuana, planta de coca y amapola, etc.) afecta gravemente a la sociedad de consumo. Existen factores que juegan un rol importante en el desarrollo de este mercado gozador, como la comercialización de insumos químicos, la micro-comercialización masiva, la corrupción generalizada, la guerra entre los cárteles, los asesinatos selectivos, el crimen organizado, las barras bravas, los dealers, los deliveris y la delincuencia callejera que, ligados al mercado adictivo, amedrentan a la sociedad. Por su lado, los estados y las organizaciones internacionales competentes, no pueden fiscalizar estos graves problemas, por lo que el consumo masivo de drogas se extiende rápidamente en la sociedad posmoderna. De esta manera, los estados quebrantan su función esencial de promover el bien común, resguardar la salud de la población, la seguridad ciudadana, los derechos humanos y la vida de las personas. Por acción mediática, la publicidad mentirosa oculta la verdad: el trastorno adictivo, en cualquiera de sus formas, es un proceso grave que perturba la voluntad, el control de impulsos y la capacidad de juicio para la toma de decisiones personales; y tiene su propia historia natural: por lo tanto el drogarse no es una opción personal ni una decisión voluntaria. En base a las experiencias con la legalización del alcohol y el tabaco, no creemos que el narcotráfico cesará una vez aprobada cualquier legislación de despenalización. Lo que podría suceder, con alta probabilidad, es que se generen más poli-adictos y más familias desintegradas, reforzando así la deshumanización de la sociedad posmoderna. Asimismo la delincuencia, el terrorismo urbano y el crimen organizado se podrían incrementar de manera exponencial.

DR EDUARDO MEDINA BISIACH

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